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Lo que se dice en las mesas

- Que hay temor al colapso de la coalición. - Que hay picante desayuno en la CNV por la 731. - Que tengan cuidado con la tasa. - Que lleguen los dólares del agro.

Luego de La Pampa, Neuquén y los ruidos en Córdoba y en Mendoza, de lo que más hablan operadores y analistas políticos es del temor a un colapso de la coalición gobernante. Aconsejan monitorear el desarrollo de este tema, sobre todo, por el apetito radical, y la aparente inoperancia del ala política del oficialismo que no logra alinear a la tropa amiga. Más ruidos en este sentido, o sea, más socios díscolos, pueden embarrar aún más el panorama electoral con consecuencias económicas. Con la novedad de la salud de la hija de la expresidenta ayer surgieron nuevos interrogantes sobre los posibles efectos y esquirlas. Mientras el “círculo rojo” se debate entre si es más importante que Macri gane o que Cristina pierda.

Donde el horno no está para bollos es la relación entre la CNV y sus fiscalizados. Otra vez resuenan los tambores de guerra por la implementación de la Resolución 731, que tras varias postergaciones, debería comenzar el próximo 1 de abril. Por ello hoy la cúpula de la CNV convocó bien temprano al gran parte de los agentes del mercado de valores. La cita es a las 9.30 y promete ser bien picante porque el malhumor de los agentes se hará oír contra el cúmulo de nuevos requerimientos, en tiempos, precisamente que los ne- gocios no atraviesan por un buen momento. Ya el rechazo al pe-dido de pagar el canon anual en cuotas cayó mal. Ahora la CNV insiste en trasladar a los agentes más gastos de fiscalización. “Nos imponen más controles, que en realidad, no pueden llevar a cabo, y por ende nos exigen que un tercero certifique que cum-plimos las normas y así asumamos más costos operativos”, explicó un invitado al desayuno de hoy. Los agentes se quejan que la CNV intenta trasladar lo que funciona en un pizarrón, a la realidad del mercado, desconociendo no solo la situación actual sino las implicancias de sus diseños virtuales. Lo cierto es que en otro contexto bursátil y macro, las disidencias se negocian, pero en la mala, hay menos tolerancia.

“¡Hay que jugarle al 50!” dijeron en la mesa de un banco extranjero al conocer el dato del IPC de febrero que anualizado es 51,3% (peor la core, 52,5%), un nuevo máximo. Es que haber cruzado el umbral de 50% de inflación anual ya inquieta, superó al 47,6% de fines de 2018 y al 24,8% de fines de 2017. El 3,8% superó al consenso (3,6%) y a la de enero (2,9%). El elevado registro de febrero refleja principalmente las intensas presiones de precios al alza en alimentos y bebidas no alcohólicas (5,7%) y los aumentos significativos en los precios/tarifas regulados. La lectura que hicieron los bancos de inversión internacionales es que probablemente la tasa de inflación anual se acelere aún más en marzo.La inflación mensual promedió 4% en los últimos siete meses debido al efecto rezagado de la fuerte depreciación del peso en 2018, las crecientes expectativas inflacionarias, los efectos dominantes de segunda ronda y los fuertes ajustes de precios regulados (en febrero aumentaron 4,2% y 54,5% interanual). La inflación núcleo (3,9%) reflejó el “pass through” pero también de los efectos de segunda ronda. La inflación núcleo mensual promedió 4,2% en los últimos seis meses. Otro dato: solo 3 de los 12 principales grupos del IPC tuvieron una inflación menor al 2% y ninguno por debajo del 1%, lo que muestra la generalización de las presiones inflacionarias. Para los expertos consultados por los operadores, si bien la dinámica recesiva tendría que ejercer gradualmente una fuerza moderadora sobre la inflación, se espera que la inercia y los aumentos programados de las tarifas de los servicios públicos mantengan alta la inflación mensual durante el primer semestre. ”Por lo que bajo un contexto de alta inflación, expectativas de inflación no ancladas, fuertes fuerzas de inercia alimentadas por mecanismos de indexación de precios y salarios retroactivos, efectos de primera y segunda ronda de las grandes subas de precios y tarifas administrados, una depreciación sostenida del peso, hacen que las presiones y la incertidumbre política antes de una elección fundamental exijan la máxima precaución en la calibración de corto plazo de la política de tasas de interés”, avisó Goldman Sachs.

Un cauteloso optimismo se percibió en el mercado al confirmarse que el FMI, aflojó, y le deja a “Nico” vender los dólares excedentes. Claro que más le hubiera gustado que se hagan al estilo del “Toto” Caputo pero en eso el Fondo no cedió y exigió transparencia y cero discrecionalidad. Lo más importante es que se dio una señal que hay “spot” para vender, consideró el economista Norberto Sosa director de IEB tras ayer escuchar al jefe del BCRA. De todos modos, todos confían en que lleguen los dólares de la cosecha para cuando se acelere la huida electoral del peso. Una de las claves del año.

J.G.H.

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