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Lo que se dice en las mesas

- Alcohólicos anónimos del atraso.- Lluvia de acertijos bálticos. - Nueva pista para amantes del riesgo. - Bancos inquietos por la nueva "libra". - Escándalo en la corona, "corralito" a la inglesa.

Embriagados por la estabilidad del dólar, los inversores aprovechan el momentum. El carry trade se sigue apoderando así de los bajos instintos de los apostadores. ¿Hasta cuándo? Dios sabrá. Lo cierto es que el tipo de cambio multilateral dice estar a los niveles de agosto-septiembre del año pasado en la previa de la última corrida del “Toto” Caputo. Mientras tanto, los gestores recurren a todas las encuestas que salen mostrando la mejora en la imagen de Macri como argumento para aprovechar el veranito que tiene el primer deadline el viernes 9 de agosto, antes de las PASO. Claro que también el frente externo está dando un respiro y ahora con la señal de la Fed, los inversores recalculan posiciones entre los emergentes. Por el momento, todo es no decidir posiciones de largo con las encuestas en mano, sino aprovecharlas para posiciones de corto. La verdad se vendrá en octubre. Hasta tanto, todo fuegos artificiales.

Dos economistas argentinos se cruzaron por el Báltico e intercambiaron figuritas. Uno de ellos le contó que uno de los grandes holdings industriales de Argentina vuelve a desembarcar detrás de la otrora famosa cortina de hierro. Para no ser menos, su colega le dejó un acertijo al comentarle que un altísimo ejecutivo de uno de los grandes grupos económicos criollos estuvo por los países nórdicos porque han decidido reconvertir una empresa que fue un ícono de la grieta en el Gobierno kirchnerista. ¿De quién se trata? Ampliaremos.

Recién llegado de Wall Street un financista local, quien a principios de mayo pasado trajo el dato de “Beyond Meat” (la compañía norteamericana que produce hace una década carne de “mentira”, a base de proteínas vegetales) que en su salida a Bolsa subió 163% y ya acumula una suba de casi 700%, vino con otro nuevo dato: “Slack”. Se trata de una aplicación de mensajería enfocada a la gestión de equipos de trabajo. Debutó ayer en Wall Street con una suba del 49% a 38,7 dólares. La compañía arrancó con una valoración estimada de u$s17.000 millones tras fijar un precio de referencia de 26 dólares por acción. Este precio de referencia se calculó en función de recientes transacciones privadas, aunque no tiene correlación con el precio de apertura en una OPA convencional. La salida directa a Bolsa de una empresa supone una fórmula no convencional, utilizada el año pasado por Spotify para su debut bursátil, por la que las compañías pueden saltar al recinto del NYSE sin ampliar capital y sin contar con los servicios de un banco que actúe como intermediario o suscriptor de la operación, eludiendo el proceso de road show y de fijación de un precio inicial. Slack había registrado en febrero ante la SEC un borrador confidencial para su salida a Bolsa. En agosto de 2018, Slack cerró una ronda de financiación de u$s427 millones, elevando su valoración a u$s7.100 millones. La firma cuenta con más 85.000 clientes de pago que integran a más de 10 millones de usuarios activos diarios.

Un conocido hombre del mercado, ahora entusiasta de los negocios digitales, explicaba a colegas la preocupación de los bancos ante el anuncio de la cripto de Facebook, “Libra”, con un solo dato: el crecimiento en el volumen de pagos de Venmo (la aplicación de pago propiedad de PayPal) en el primer trimestre fue del 1.500% respecto de cuatro años atrás, llegando a u$s21.000 millones en transacciones.

El “corralito” llegó a la “City” y ya es un escándalo que obligó al Parlamento británico a pedir explicaciones a uno de los brokers estrella del Reino Unido (Hargreaves Lansdown) por seguir incluyendo al escandaloso fondo Woodford entre su top 50. El gestor más popular de todo Reino Unido, Woodford Investment Management (WIM), argumenta que se vio obligado a congelar el retiro de dinero de su fondo estrella, el LF Woodford Equity Income Fund, de 3.800 millones de libras esterlinas (u$s5.300 millones). El fondo gozaba de especial popularidad entre los jubilados británicos porque ganaban un extra trimestral como complemento de sus pensiones. Tras sufrir pérdidas del 17% en 2018 y arrancar 2019 con más del 7% abajo, suspendió temporalmente los rescates. Según fuentes del mercado, la gota que rebalsó el vaso fue el retiro del dinero del Fondo de pensiones de Kent. La sangría de este fondo se debió, entre otras cosas, al exceso de valores brexiter en cartera, es decir, títulos de mid-caps (mediana capitalización) muy poco líquidos y todos británicos. Esto se sumó a que un 10% de la cartera del fondo ni siquiera cotiza porque se concentra en empresas fuera de la Bolsa de valores. Neil Woodford, gestor de WIM, apostó desde un primer momento por un brexit rápido e indoloro, por lo que se ha visto obligado a hacer frente a la realidad. Pero no solo suspendió los rescates, sino la emisión, negociación, cancelación, venta, y cesión de acciones. En pocas palabras, otra víctima del brexit, con daños colaterales (Hargreaves reconoció que más de 291.000 de sus clientes quedaron atrapados en el fondo estrella de Woodford con 1.600 millones de libras en el fondo. El broker cobró más de 41 millones de libras en comisiones a estos clientes y le promete un bono compensatorio por lealtad).

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