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Lobby de amigos y buitres que buscan presionar a la Cámara

Fondos buitre, por un lado, y bonistas que ya ingresaron a los canjes de deuda, por el otro, contrapusieron sus argumentos sobre la Argentina, con la intención de presionar frente a la decisión que debe adoptar la Cámara de Apelaciones de Nueva York sobre aceptar o rechazar la propuesta que hizo el país.

"La Argentina es el mejor ejemplo en el mundo de cómo un país no debe tratar a sus acreedores. El sistema financiero global está en riesgo por recompensar esta conducta y no por hacer cumplir los contratos". Con esta frase tajante, Mark Brodsky, del fondo Aurelius, respondió en una nota de opinión publicada por el diario Financial Times el miércoles pasado titulada "Es la Argentina la que pone en riesgo las finanzas globales".

Aurelius es el fondo buitre que embargó la fragata Libertad en Ghana, aunque no es el más grande que litiga contra el país. Tiene alrededor de u$s 300 millones en juego en el juicio contra la Argentina. Brodsky respondió una nota titulada "Los jueces de Estados Unidos ponen en riesgo las finanzas globales", que había sido publicada también en el diario británico el 7 de marzo escrita por David Martínez, empresario mexicano dueño de Fintech, que entró al canje en 2010.

Martínez, a través de Fintech (que también es un fondo buitre, pero que jugó a favor de la Argentina en los últimos años), compró bonos en noviembre de 2001. Luego del primer canje, de 2005, empezó a demostrar su apoyo al país y su buena predisposición para ingresar a la segunda operación de intercambio de bonos en 2010. Es más, en vísperas de la llegada del 7D para la ley de medios, este empresario, que compró acciones de Cablevisión (tiene el 40%), presentó su plan de adecuación.

Brodsky sostiene en su nota que "Martínez asegura que la decisión del juez Thomas Griesa impedirá las reestructuraciones soberanas. Toda la evidencia empírica indica lo contrario. Por ejemplo, luego del fallo, Grecia llevó adelante una reestructuración mayor que la de la Argentina, y Belice completó una reestructuración consensuada de todos sus bonos con ley Nueva York."

Martínez había defendido 20 días antes que "en la mayoría de los casos, los países deciden pagar para evitar el acoso. El liderazgo argentino, que sabe cómo dar pelea, optó por defenderse de los fondos más litigiosos del mundo, que hoy quieren cobrar. Estos fondos están buscando beneficiarse de la mejora en la capacidad de pago de Buenos Aires como resultado de las pérdidas que asumió la mayoría en el canje".

Pero, según la visión de Brodsky, "desafía la credulidad sugerir que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner provocará un default de miles de millones de dólares -exponiéndose a una nueva crisis económica y la posibilidad de que ella y su partido deban dejar el Gobierno- antes que pagar u$s 1.300 millones, una pequeña fracción, lo que el país paga anualmente a otros bonistas. Por el contrario, la Argentina ha transmitido en forma repetida a los mercados que seguirá pagando la deuda vigente".

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