Economía

Los 3 desafíos que enfrentan automotrices por acuerdo UE

Especialización, radicación de inversiones y la competencia europea por el mercado brasileño.

“El cambio es una oportunidad”. La conocida frase sirve para ilustrar los desafíos que enfrentará el sector automotor para adaptarse a las nuevas reglas de juego que impondrá un libre comercio con la Unión Europea. Si bien el plazo para que rija a pleno la apertura entre el Mercosur y el bloque europeo es amplio (un mínimo de 17 años), mucho antes se comenzará a sentir el impacto, en el caso en que los parlamentos de todos los países firmantes ratifiquen el acuerdo político firmado en Bruselas. Tras esa confirmación hay, al menos, tres temas importantes que habrá que tener en cuenta.

Si se cumplen los plazos, siete años después de ratificarse el acuerdo por los distintos parlamentos, el arancel externo extrazona bajará del 35% actual al 17,5%. Además, habrá entonces una señal clara de que en 8 años más la apertura será total. Ese escenario será suficiente para que las casas matrices comiencen a replantearse los destinos de las nuevas inversiones. Hoy, en muchos casos están forzadas por ser el Mercosur un bloque protegido por un alto arancel. Se estima que un ciclo de inversión lleva unos cinco años entre la decisión de iniciar un nuevo proyecto hasta su concreción. Salvo alguna excepción, los vehículos que se producen hoy en el país no tienen oportunidad de entrar a Europa ya que las diferencias tecnológicas son, en general, muy grandes. Es por eso que la renovación de las inversiones que hoy se están desarrollando estarán signadas por el nuevo contexto comercial. Pero este es un tema que, aún sin acuerdo, la Argentina va a empezar a sufrir por los cambios que se están viviendo en la industria automotriz mundial.

Otro tema que habrá que tener en cuenta es qué podrá fabricar la Argentina (y Brasil) que pueda tener demanda en Europa. La especialización es un punto importante. Hoy el país tiene un leve perfil productivo que avanza hacia las pickups. En Europa este tipo de vehículos tiene poca participación aunque, para un fabricante argentino, el volumen que pueda exportar puede ser importante pese a que represente poco para el mercado europeo. Ese puede ser un segmento que se beneficie, más que los sedanes o hatchbacks. También algunas autopartes que hoy se están exportando y que tendrían una mejora por la apertura. Tampoco tanta. El arancel europeo es del 10% pero hay muchas preferencias que lo bajan al 3% o al 6%. De todas formas, a diez años por delante, es difícil definir qué consumirán los europeos. El fenómeno de los SUV irrumpió de manera sorpresiva. A esto se suma que Europa avanza hacia el consumo de vehículos eléctricos o híbridos, algo que la propia asociación local de fabricantes (ADEFA) reconoció que la Argentina quedará rezagada de las inversiones. También, el avance de los vehículos autónomos, en la próxima década, será realidad. Una tecnología que no se destinará a países periféricos.

A todo esto se suma una cambio de la matriz comercial de la Argentina. Hasta ahora, al tener un régimen automotor proteccionista con Brasil, con un arancel regional del 35%, las plantas locales están montadas para exportar a ese país el 70% de su producción. De llegar a un libre comercio entre los dos bloques, los autos argentinos que hoy tienen ese mercado cautivo en el país vecino empezarán a competir con la oferta europea. Esto exigirá alcanzar un alto nivel de competivividad con autos de calidad que hoy no salen de las plantas locales. Los desafíos son muchos pero también las oportunidades.

En el juego de buscar frases ilustrativas, es bueno recordar una de Charles Darwin: “No sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta al cambio.”

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