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Los kurdos, entre la tragedia y la decepción

"Solíamos compartir el pan y combatir el terrorismo con los soldados estadounidenses", se lamentan sobre la salida repentina del Pentágono de la región.

Qamishli, Siria - Al mismo tiempo que entierra a sus muertos, la minoría kurda de Siria denuncia la “traición” de los aliados estadounidenses que allanó el camino para la ofensiva de Ankara.

En un cementerio de la ciudad de Qamishli, Basna Amin, de 57 años, observa cómo los recién caídos son sepultados cerca de camaradas que murieron en la lucha contra el grupo Estado Islámico (EI). “Estamos decepcionados porque (los estadounidenses) nos traicionaron”, dice.

La medida de Washington, ampliamente interpretada como una luz verde a la invasión turca planeada desde hace mucho tiempo, provocó resentimiento entre los kurdos que ya han perdido 11.000 de sus combatientes en batallas contra la organización terrorista.

Sentada cerca de la tumba de su hijo, que falleció luchando contra los yihadistas en 2014, Jawahir explica que los sacrificios de los kurdos de Siria compensarán el golpe asestado por Washington. “Hemos sido traicionados antes. Todos los logros que hemos conseguido son gracias a la sangre de estos mártires”, añade. “Su sangre no se desperdiciará”.

Cientos de personas con los retratos de los caídos irrumpieron en el cementerio para enterrar a los soldados muertos en las recientes batallas fronterizas.

Vestida con uniforme militar, Farida Bakr, combatiente kurda, presiona su cuerpo contra un ataúd colorido, sostenido por un grupo de dolientes. En la multitud otra mujer susurra palabras inaudibles mientras acaricia un ataúd similar, decorado con cintas, flores y una sábana roja.

El presidente estadounidense Donald Trump, que está haciendo campaña para su reelección está dispuesto a cumplir la promesa de sacar a las tropas estadounidenses del atolladero sirio. Más de 1.000 soldados se están retirando del norte de Siria. Estados Unidos sólo mantendrá un contingente residual de unos 150 soldados en el sur, en la base de Al Tanf, cerca de las fronteras con Jordania e Irak.

“Solían compartir el pan juntos y combatir el terrorismo juntos, es una gran decepción”, dice Bakr, al referirse al repliegue norteamericano. Pero “nos quedaremos en nuestra tierra y lucharemos hasta que salgamos victoriosos, incluso si tenemos que pagar con nuestros hijos”, dice la combatiente de 50 años.

Alrededor de ella, otras mujeres levantan dos dedos en un gesto de victoria con la mirada dirigida al suelo.

Para Suad Husein, cuyos hijos están entre los que luchan contra las fuerzas de Ankara, los kurdos sólo pueden confiar en sí mismos. “Sólo tenemos esperanzas en nuestras fuerzas porque los kurdos no tienen amigos”, dice. “Seremos amigos de nosotros mismos y nos enfrentaremos a nuestros enemigos”.

Agencia AFP

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