Negocios

Los lanzamientos de las grandes compañías que salieron mal

Desde una gaseosa de frutos del bosque hasta un perro robot, estos fueron los principales productos que no lograron imponerse.

Incluso los grandes gigantes tienen tropiezos. Un caso emblemático es el de la firma Airbus, que anunció que dejará de producir el gigante A380, el avión con más capacidad de pasajeros en el mundo que ya desde su lanzamiento en 2007 había flaqueado frente a sus competidores más pequeños.

La compañía europea nunca obtuvo realmente un beneficio de negocios, pues se estima que gastó US$25.000 millones en el desarrollo del A380. Pero este lanzamiento no es el único que fracasó, por más de contar con los impulsos de las más importantes empresas a nivel mundial. El sitio BBC Mundo recopiló ocho ideas que prometían ser geniales, pero que resultaron un fracaso en taquilla.

Pepsi Blue

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Lanzada en 2002, la bebida con sabor a frutos del bosque fue promovida sin escatimar en recursos. Incluso se llegó a contratar a la cantante Britney Spears para que los adolescentes se interesen por la gaseosa. Sin embargo, los problemas de Pepsi Blue empezaron desde el comienzo: estaba hecha con Blue1, un colorante alimenticio prohibido en varios países. Las ventas fueron tan bajas que se llevó a interrumpir la producción en Estados Unidos en 2004, aunque todavía se puede encontrar en Indonesia y Filipinas.

Zune, de Microsoft

Fue lanzado para competir con el mítico iPod, de Apple. Y si bien el Zune ofrecía características únicas hasta el momento, como la capacidad de compartir canciones con otros usuarios de forma inalámbrica, nunca desafió el dominio de Apple y salió del mercado en 2011.

Galaxy Note 7 de Samsung

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El vistoso teléfono salió al mercado en agosto de 2016, pero fracasó debido a problemas de seguridad, ya que los dispositivos se incendiaban por sí solos e incluso hubo un caso en que este incidente ocurrió en pleno vuelo en un avión en EEUU, lo que llevó a una retirada masiva del celular a nivel mundial. En ese entonces, unos 2,5 millones de teléfonos fueron sacados del mercado para revisión y reacondicionamiento y si bien Samsung insistía en que los celulares reemplazados eran seguros, después llegaron reportes de que las baterías también surgían recalentamiento. ¿El desenlace? El producto dejó de ser fabricado por completo.

FuelBand de Nike

El dispositivo de monitoreo de actividad física fue lanzado en 2012. Pero el producto nunca amenazó el dominio de Fitbit en el mercado. Por ende, el gigante de las zapatillas anunció que dejaba de fabricarlo a dos años de su lanzamiento.

Segway

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Mitad motocicleta, mitad monopatín, el Segway apareció en 2001 como un transporte personal de dos ruedas. Algunos vaticinaron que sería revolucionario e incluso su lanzamiento fue presentado en vivo por televisión en EEUU. Sus creadores soñaron vender 10.000 unidades por semana, pero la realidad fue más dura: se comercializaron menos de 30.000 vehículos en siete años. Los altos precios y las altas expectativas de ganancias contribuyeron a la caída de este negocio. Hoy, los Segways son de uso muy restringido para personal de seguridad y emergencia.

EV1 de General Motors

Se trató del primer automóvil eléctrico producido en serie del mundo, lanzado en 1996. A pesar de ser revolucionario, el vehículo se encontró con varios problemas tecnológicos. Uno era que no podía funcionar en climas extremadamente fríos, por lo que solo estaba disponible para los mercados de dos estados de EEUU: California y Arizona. En cuatro años, GM vendió poco más de 1.100 unidades, por lo que el auto fue descatalogado en 1999.

Aibo de Sony

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Aibo fue un robot-perro de Sony, que llegó al mercado en 1999 con una gran promesa: podría responder a 100 comandos e incluso hablar. Pero por más que las primeras 3.000 unidades se agotaron en menos de una hora, el producto nunca llegó a ser rentable, por lo que dejaron de fabricarlo en 2006. No obstante, el año pasado se anunció una edición limitada para coleccionistas al módico precio de casi u$s 3.000 por unidad.

Universidad Trump

El actual presidente de EEUU había puesto en marcha su aventura educativa en 2005, con la promesa de enseñar cómo hacer dinero en el sector inmobiliario. Pero su escuela cerró cinco años después en medio de acusaciones de fraude y una demanda de estudiantes descontentos. En marzo de 2017, ya en la Casa Blanca, Trump resolvió el caso con el pago de US$25 millones.

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