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Los lentes de la diversidad en una empresa

En estos años de recorrido trabajando en temas de diversidad e inclusión en empresas, podría asegurar que hay tres razones fundamentales por las cuales hoy una empresa no puede dejar de ver con los lentes de la diversidad. Porque la diversidad es una realidad ineludible que nos atraviesa como sociedad.

Por un lado, estamos transitando un cambio de paradigma que nos impulsa a modificar la forma en la que miramos al otro, reconociendo que el conjunto de características particulares de ese otro no lo hace "normal" ni "anormal", empezamos a salir de los patrones y a ver al otro como alguien que tiene valor, y lo legitimamos. Esto nos abre a la diversidad.

Por otro lado, con los grandes movimientos migratorios que se están dando en el mundo entero, Buenos Aires se ha convertido en gran receptor de diferentes culturas y etnias, llevándonos a la construcción de una ciudad multicultural. La diversidad se impone y las empresas tienen que acompañar, pero las más innovadoras se adelantan a la construcción de culturas organizacionales inclusivas desde ahora.

Porque la diversidad en una empresa es una cuestión de DD.HH. y, por lo tanto, una obligación legal.

Las OSC y las instituciones de derechos humanos han trabajado fuertemente en la no discriminación de grupos históricamente vulnerados y han visibilizado la implicancia de las empresas en la pronunciación de las brechas entre ricos y pobres. Se hace imposible mirar a otro lado cuando la responsabilidad toca a la puerta, por esto, y por el poder económico del sector empresarial que permite generar un cambio significativo a la problemática, es que los organismos internacionales promueven estos temas en la agenda corporativa.

Esto impulsó cambios en la legislación local en los últimos años, lo que hace que ciertos derechos ganados de colectivos vulnerados sean hoy centro de rediseño de políticas y prácticas corporativas, como, por ejemplo, las leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género.

Porque la diversidad es una cuestión de negocios. Pensar en diversidad como un driver de competitividad es algo que las empresas transmiten en su discurso, pero pocas realmente lo pueden ver tangiblemente y mucho menos poner en práctica.

La diversidad en la composición de los equipos de trabajo permite obtener mejores resultados, nuevas miradas sobre productos y servicios, y un sinfín de beneficios que se traduce en mejores resultados.

Es importante entender que la promesa de la diversidad no se cumple por el solo hecho de contar con una composición heterogénea, a menos que se trabaje en la interacción libre y permeables de sus integrantes, donde cada uno aporta su valor.

Esta es hoy la gran oportunidad que tienen las empresas que todavía no saben cómo traducir la inclusión en la vida diaria de las organizaciones.

Una vez que empezamos a mirar con los lentes de la diversidad, no podemos obviar hacerlo nunca más; pero necesitamos también una nueva forma de interactuar con el otro, que nos permita potenciar la diversidad.



(*) R.E.D. de empresas por la diversidad Universidad Torcuato Di Tella

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