Lula retiró su candidatura y pidió el voto por Fernando Haddad
El Partido de los Trabajadores hizo el anuncio frente al penal de la Policía Federal en Curitiba donde el expresidente cumple su condena por corrupción. Brasil vota el 7 de octubre.
ño Luiz Inácio Lula da Silva ungió ayer a su compañero de fórmula Fernando Haddad como candidato para las elecciones de octubre, ante la imposibilidad legal de mantenerse en carrera.

"Quiero pedir, de todo corazón, a todos los que votarían por mí que voten por el compañero Fernando Haddad para presidente de la República", afirmó Lula en una carta leída ante militantes y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) delante de la cárcel de Curitiba (sur) donde purga una pena de doce años y un mes por corrupción pasiva y lavado de dinero.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) había invalidado el 1 de septiembre la candidatura de Lula da Silva, de 72 años, a causa de su situación judicial, y emplazó al PT a designarle un reemplazante antes de ayer a las 19 hora local, so pena de quedar excluido de los comicios del 7 de octubre.

"Frente a esas circunstancias tengo que tomar una decisión, en el plazo impuesto de forma arbitraria", explicó Lula, al tiempo que los participantes en el acto respaldaban su decisión al grito de "Brasil urgente, Haddad presidente".

En verdad, el exmandatario prácticamente agotó todos los recursos que podía presentar para mantenerse en carrera, usando a su favor un parecer del Comité de Derechos Humanos de la ONU, considerado meramente consultivo por la justicia brasileña.

En su carta a la militancia, Lula dijo: "Mi voz es la voz de Fernando Haddad".

A partir de ahora, el PT saldrá rápidamente a instalar a este último como el sucesor del líder histórico de la izquierda y el propio Lula deberá jugar con pronunciamientos desde su prisión en Cutitiba.

Haddad, excalde de San Pablo y exministro de Educación de 55 años, estará acompañado en la fórmula por la diputada Manuela D'Ávila, de 37 años, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB).

Lula, identificado con los programas sociales que durante sus dos gobiernos permitieron sacar de la pobreza extrema a 30 millones de brasileños, era el gran favorito en los sondeos, que lo daban como ganador en cualqueir escenario de segundo turno, que se disputará el 28 del mes próximo.

Su intención de voto subió incluso a la orilla del 40% después de haber sido condenado como propietario de un departamento en el litoral paulista, presuntamente ofrecido por la constructora OAS a cambio de su influencia para obtener contratos en Petrobras.

El caso está ahora en apelación ante las máximas instancias judiciales, pero por haber motivado una condena en segunda instancia hizo a Lula da Silva pasible de la aplicación de la llamada ley de "ficha limpia", que excluye de los cargos electivos a los ciudadanos en esa condición.

El exlíder sindical, objeto de otros cinco procesos, se declara inocente en todos y denuncia un acoso judicial y mediático para impedir que el PT vuelva al poder, del que fue desalojado en 2016 tras el juicio político a Dilma Rousseff.

El PT ganó las últimas cuatro elecciones presidenciales, dos con Lula (2002 y 2006) y dos con Dilma, su heredera política, (2010 y 2014). Tras el "impeachment" por manipulación de las cuentas públicas, esta fue sustituida por su vice, el conservador Michel Temer, acusado de "golpista" por el PT.

Habrá que ver ahora si Lula consigue traspasar en menos de cuatro semanas de campaña sus votos a Haddad, desconocido aún por buena parte de la población. Sin embargo, este tiene una apreciable base de votos en San Pablo, el principal colegio electoral de Brasil, a los que se podrían sumar los que se obtengan en el Nordeste, donde el PT tiene su gran bastión.

"A Haddad le espera una tarea inmensa, que es correr un sprint cuesta arriba. A Haddad se lo conoce muy poco fuera de lo que es el sudeste (la zona más rica de Brasil). Naturalmente el problema de Haddad ahora es quitarle votos a Ciro Gomes, que se viene consolidando como candidato de izquierda en el Nordeste, el tercer colegio electoral del país", dijo el analista Matías Spektor, profesor de la Fundación Getúlio Vargas (FGV).

El delfín de Lula recibió una señal alentadora el lunes, con la publicación de un sondeo Datafolha que le da un 9% de la intención de voto, cinco puntos porcentuales más que en la encuesta de agosto, cuando el TSE todavía no había invalidado la candidatura de aquel.

Ese porcentaje lo sitúa en el pelotón de aspirantes a disputar la segunda vuelta, de acuerdo con esa encuesta, que ubica en primer lugar, con 24%, al diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, quien se recupera en un hospital de San Pablo de una puñalada en el abdomen recibida el 6 de septiembre, durante un mitin en Minas Gerais.

Ciro Gomes, un exministro de Lula, está en segundo lugar, con 13%.

Las incertidumbres electorales, así como el afianzamiento de Gomes y el despunte de Haddad, dos candidatos con posiciones económicas heterodoxas, fueron mal recibidas por los inversores. Por eso, la Bolsa de San Pablo cayó ayer un 2,4% y el real se valuó un 1,6% para cotizar a 4,15 por dólar.

Agencias AFP, Reuters y ANSA