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Lúpulo y malta, dos ganadores detrás de la cerveza artesanal

• UN EMPRENDIMIENTO QUE ESTE AÑO CRECIÓ EXPONENCIALMENTE EN LA ARGENTINA
Los productores primarios de la Patagonia pasaron de subsistir a ser muy competitivos y vender el producto en forma directa. Las malterías pymes ganan terreno y clientes en todo el país.

Este año las cervecerías artesanales florecieron en los principales barrios de Capital Federal y el conurbano bonaerense, pero la ola emprendedora no se detuvo ahí porque hoy esta oferta gastronómica alcanza a diversas provincias y localidades del interior del país. En este contexto -y si bien los analistas de negocios señalan que el crecimiento fue desmedido y lo más probable es que con el correr de los meses la oferta se depure- como sucede con un sinfín de actividades el campo está detrás de este fenómeno, y en este caso los productores de lúpulo de la Patagonia y las malterías pymes cuentan como mejoró su rentabilidad y la apuesta que hacen para competir con los insumos importados.

La cerveza artesanal lleva básicamente dos ingredientes: malta de cebada y lúpulo, ambos se producen en la Argentina y hoy se encuentran ante un mercado muchísimo más demandado y una oportunidad que los productores no quieren desaprovechar.

En el caso del lúpulo el giro fue de 180 grados, porque la mayoría de los productores locales -que producen en la Patagonia- pasaron de la supervivencia a ganar dinero y comercializar sin intermediarios con los fabricantes de cerveza artesanal.

"Este es un negocio que se viene desarrollando en todo el mundo y era lógico que en algún momento iba a llegar a la Argentina, en nuestro caso, como productores de lúpulo nos sorprendió esta explosión repentina, afortunadamente estábamos preparados porque siempre hicimos bien las cosas y no perdimos calidad ni reducimos las hectáreas sembradas", detalla Klaus Leibrecht, Gerente de Lúpulos Patagónicos, uno de los seis productores que hoy cuenta el negocio.

Actualmente el consumo de lúpulo en la Argentina alcanza las 200 toneladas anuales y el área sembrada ronda en total las 120 hectáreas, parece un segmento chico pero es suficiente para abastecer el total de la industria local.

En el caso de la cerveza industrial - las principales marcas que se consiguen en los supermercados- utilizan alrededor de 0,4 gramos de lúpulo por litro, para el producto artesanal esta ecuación es de entre 5 y 10 gramos por litro y aquí el panorama cambió de la noche a la mañana.

"Por supuesto que hay mucha más demanda e incluso comenzamos a conseguir mejores precios por nuestro producto, antes las grandes empresas productoras de cerveza establecían desde las condiciones comerciales hasta el valor que nos pagaban, que casi siempre era menor al del mercado internacional. Ahora incluso comenzamos a vender en forma directa y elegimos no trabajar más con las grandes compañías", explica entusiasmado Leibrecht.

Lo cierto es que el kilo de lúpulo cotiza a alrededor de $500 y hay de distintas variedades que le otorgan el sabor tan característico de las tantas cervezas que hoy se pueden consumir. En el caso de Lúpulos de la Patagonia, trabajan con las variedades Cascade, Bullion y Nugget pero además piensan sumar otras variedades de cara a la próxima campaña.

En este tipo de producción, entre que se introduce una nueva planta, hasta que se obtienen sus frutos pasan tres años, así es que lo que hoy se está plantando, que en su mayoría está localizado en la zona del El Bolsón, recién se podrá disfrutar en 2020.

En este contexto hay que tener en cuenta que también se importa lúpulo, principalmente de Estados Unidos, que se paga alrededor de $800 el kilo. Una aclaración válida es se produzca en el país del norte no quiere decir que sea mejor, sino que son de otra variedad que por cuestiones climáticas no pueden hacerse en la Argentina. "Hay que hacer todo un trabajo con los fabricantes de cerveza para que entienda que el producto local es excelente y que es en vano importar variedades que se producen localmente pero seguramente con el correr del tiempo la cuestión irá decantando por su propio peso. De todas formas somos muy competitivos y el producto extranjero no nos quita mercado", cuenta el gerente de Lúpulos de la Patagonia.

La historia de las malterías es similar y aquí también los más beneficiados son los empresarios pymes porque las grandes fábricas ya contaban con un mercado desarrollado y clientes cautivos, pero ahora hay un nuevo segmento para abastecer y aquí entran en juego estas malterías.

"Nuestro negocio viene creciendo en promedio el 40% anual, es decir que la demanda está en franco aumento y estimamos que continuará así en el mediano plazo. Nosotros producimos la malta de variedad Pilsen que es la más utilizada y otras especiales como Pale Al, Munich, Biscuit y Brown. El producto se comercializa en bolsas de 25 kilos que cotizan a alrededor de 700 pesos y tenemos algún tipo de competencia con la malta importada que hoy se consigue a valores de $1000. Lamentablemente está entrando mucho producto del exterior pero la industria local podría abastecer el 100% de la demanda. Muchas veces los fabricantes de cerveza eligen el producto importado porque creen que es mejor pero no es así", detalla Martín Boan, uno de los líderes de BA- Malt, que plantea un panorama muy similar a lo que ocurre con el lúpulo.

Aquí también hay una particularidad porque esta maltería actualmente se dedica exclusivamente a abastecer a los emprendedores cerveceros y sus servicios van mucho más allá porque también ofrecen cursos de capacitación en los que brindan las recetas y secretos para fabricar un producto de calidad. Pero no se quedan sólo ahí ya que también le venden a los cerveceros toda la maquinaría e implementos necesarios para su elaboración.

"Personalmente vengo siguiendo este negocio que está creciendo en todo el mundo por lo que realicé un Master en Tecnología Maltera-Cervecera en la Universidad Politécnica de Madrid y además trabajé muchos años en una de las principales empresas del sector hasta que me independicé, así es que la explosión de este negocio no me sorprendió pero sí quizás la cantidad de emprendimientos. Estimo que en el mediano plazo algunos no sobrevivirán porque no son sustentables económicamente pero de todas formas es un segmento que ya está instalado, los consumidores lo eligieron y seguirá creciendo, así es que habrá más demanda de maltas y lúpulos", adelanta Boan.

Ante la consulta de si es posible exportar estos insumos que actualmente son muy requeridos en otras latitudes, en lo que respecta a la malta el principal comprador de la variedad Pilsen es Brasil.

Por supuesto que las firmas que hoy están cerrando negocios en el exterior son las más grande ya que cuentan con menores costos lo que les brinda una mejor competitividad. De todas formas las pymes también se esperanzan que en un futuro también podrían venderle al mundo algunas especialidades.

Respecto al lúpulo , el 100% de la producción nacional se la queda el mercado interno pero en el caso de que la producción crezca o haya un excedente, Brasil y Chile podrían ser dos potenciales mercados. Algunas productores concretaron envíos en el pasado pero hoy la fuerte demanda interna es más atractiva.

Finalmente, hay un punto clave que están pidiendo los productores de lúpulo para mejorar sus números y es la rebaja en el IVA que hoy tributa el 21% mientras que otras categorías como frutas y hortalizas están en el 10,5%. Ya realizaron pedidos formales y esperan una respuesta.

Así es que el boom de la cerveza artesanal es sólo la cara visible de un negocio que atrás tiene el desarrollo del mundo agropecuario y los agronegocios, y una vez más, los productores locales brindan calidad ante la fuerte demanda. Un historia que afortunadamente se repite.

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