Política

Macri en NY: el avión de Messi, una pelea con el servicio secreto y la esperada foto con Trump

El Presidente en una jornada frenética a la que llegó con algunos tropiezos. En un solo día, discurso ante la Asamblea, reuniones y fotos variadas.

Mauricio Macri llegó ayer al hotel Langham en Nueva York tras un periplo más complicado que lo habitual. Casi como en una cábala obvia (y buscada, habida cuenta la apuesta a acelerar la negociación con el FMI como era el objetivo de este viaje) esta vez eligió para transportarse desde Buenos Aires el jet privado de Lionel Messi que fue contratado por Presidencia. El trajín que implicaba esta gira de un solo día para hablar ante las Naciones Unidas y reunirse con David Lipton, (director gerente interino a cargo del Fondo hasta que asuma Kristalina Georgieva en su nuevo puesto), junto a Hernán Lacunza y el equipo económico obligó a apelar a una nave privada.

El avión elegido, entonces, fue el Gulfstream 550 que Messi compró para uso personal (y alquiler al mismo tiempo) por u$s 15 millones y que tiene operativo desde marzo de este año. Se hizo famoso por algunos detalles que el futbolista pidió agregar como el nombre de cada uno de sus hijos y de su esposa en cada tramo de la escalerilla de la nave.

Por esa escalera bajó ayer, en el aeropuerto de Teterboro, cercano a Nueva York, para cruzarse desde allí al centro de Manhatan.

El vuelo no había sido simple. Partió con más de una hora de demora de Buenos Aires por problemas de la agenda presidencial y cuando sobrevolaba el Caribe se topó con un frente de tormenta que tuvo que rodear, lo que demoró aún más la llegada.

Para colmo, los hombres de seguridad de Presidencia estaban furiosos porque en el camino de Teterboro al hotel Langham, en la Quinta Avenida y la calle 38 el servicio secreto “abandonó” al resto de la comitiva cuando ingresaba al túnel de acceso a Manhatan. El resultado fue que Macri llegó solo a su hotel y recién media hora después arribó la comitiva con Iván Pavlovsky a la cabeza.

Poco después que Macri subiera a su suite llegó al hotel Eduardo Eurnekián junto a Martín Eurnekián, presidente de Aeropuertos Argentina 2000, para la única entrevista con empresarios que tuvo prevista antes de partir hacia el edificio de la misión argentina ante la ONU donde ya esperaban la comitiva del FMI con David Lipton y Werner a la cabeza junto a Hernán Lacunza y Guido Sandleris.

Desde el Langham, Macri partió junto a su vocero Pavlovsky y Fulvio Pompeo (que había llegado a Nueva York un día antes) hacia la sede de la misión argentina ante la ONU, en el edificio United Nations One. Allí se había organizado el esperado encuentro de Lacunza, Sandleris y el Fondo.

La participación de Macri en ese encuentro que había sido anunciado casi como formal fue un toque decidido a último momento y destinado a mostrar que el Gobierno, más allá de sus problemas políticos y el resultado de las PASO que colocó a la oposición en protagonista esencial de esta negociación, continúa relaciones activas con el FMI sobre el stand by que tiene aún en ejecución, después de haber mostrado los números fiscales de agosto con los que el equipo de Lacunza sostiene que las metas acordadas están cumplidas. (Ver nota pag.2)

De allí el presidente partió a la sede de la ONU donde Macri tuvo el almuerzo de bienvenida a mandatarios que cada año da el secretario general del organismo, esta vez António Guterres. Entre ese convite y su discurso ante el recinto de la Asamblea General (ver nota aparte), Macri tuvo un encuentro con Michel Bachelet, quien ocupa ahora el cargo de alto comisionado en Derechos Humanos. La chilena es el modelo a seguir por muchos presidentes retirados del mando, pero no fue por ese rol que la visitó Macri sino para reforzar posiciones sobre la crisis en Venezuela. Después del duro informe que Bachelet presentó sobre violaciones a derecho humanos en el régimen de Nicolás Maduro, su oficina se convirtió en la meca de todos los presidentes que mantienen una crítica dura hacia el gobierno de Venezuela. De hecho un día antes, Jorge Faurie había participado activamente en una reunión del TIAR en la que se acordó impulsar sanciones económicas y financieras a los activos que tengan en el exterior funcionarios del gobierno chavista. Esa votación, que ganó con 16 votos, no fue pacífica ya que el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa terminó anunciando que su país se retiraba de ese Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (nombre que los argentinos recuerdan por la convocatoria fallida que hizo el canciller de la dictadura Nicanor Costa Méndez durante la Guerra de Malvinas.

Tras la reunión con Bachelet y su mensaje a la Asamblea, Macri partió nuevamente para su hotel (donde tuvo chance de un par de últimas reuniones) para luego pasar por el cóctel que Donald Trump y su esposa Melania ofrecieron en el Hotel Lotte New York a todos los presidentes que visitan la ciudad en esta semana frenética en la que todos los habitantes prefieren huir ante los cortes de calles, protestas cerca de la ONU de cada grupo que tiene algo que reclamar a su país y los incontables desplazamientos de presidentes, todos rodeados del servicio secreto estadounidense. Allí es donde Macri jugó su última carta de este viaje con la foto junto a Trump, apoyo clave en su mandato.

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