Edición Impresa

Macri polar: anunció la creación de la carrera de investigador antártico

SILENCIO SOBRE OTRO PROYECTO EN MARCHA: LA AGENCIA ANTÁRTICA

El 22 de febrero pasado se cumplieron 115 años de presencia ininterrumpida de la Argentina en la Antártida. Ayer el presidente Mauricio Macri encabezó la ceremonia de conmemoración de ese hito y envió un saludo a los que cumplen misiones en el continente blanco. La fecha recuerda la inauguración; en 1904; del Observatorio Meteorológico en la Isla Laurie, Orcadas del Sur, que luego sería la Base Orcadas de la Armada Argentina. “En el Día de la Antártida quiero saludar especialmente a los científicos, militares y diplomáticos argentinos que lo hacen posible”, agregó Macri en su mensaje, que fue difundido por las redes sociales. Hizo hincapié en la presencia del país en el continente helado y destacó la importancia de la investigación científica. En ese sentido, anunció la creación de la carrera de investigador antártico. En rigor esa actividad existe de hecho, cada año se postulan profesionales de distintas áreas del conocimiento científico que acuden al llamado de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y del Instituto Antártico Argentino para sumarse a los programas de investigación que se realizan en la Antártida. Quedó en el tintero otro anuncio: la creación de la Agencia Antártica, un organismo que centralizaría la política antártica que dicta la cancillería y la logística. Es decir, nuclear bajo un único mando la orientación política a aplicar en el continente blanco y el abastecimiento del sistema de bases antárticas. Supondría que el Estado Mayor Conjunto, hoy a cargo del teniente general Bari del Valle Sosa, responsable de las tareas apoyo logístico a las bases antárticas, trasladaría esas funciones a manos de quien se designe al frente de la Agencia Antártica. Los ejes de la nueva estructura se negociaron en varias reuniones entre los actores del área: Máximo Gowland, subsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico sur de la cancillería, Estela Millicay, directora nacional del Antártico, Mario Frigerio, subsecretario de Planeamiento Estratégico del ministerio de Defensa y el jefe militar Sosa del Estado Mayor Conjunto. No trascendió el porqué de innovar en la orgánica de las actividades antárticas, uno diría que la cuestión responde a necesidades de reducción de presupuesto. Centralizar decisiones políticas, compras destinadas al sistema de bases antárticas, a la función científica y al despliegue de los medios navales y aéreos para llevarlas a destino podría justificar la iniciativa. La Argentina es el país que más bases de investigación científica posee en la región: seis permanentes y siete temporarias, esquema que requiere un esfuerzo militar conjunto de envergadura. La incorporación del rompehielos ARA Almirante Irizar, buque insignia en las campañas antárticas, luego de largos años de reparación, trajo alivio a las tareas de abastecimiento de las bases en particular a Belgrano II, la más polar del sistema antártico criollo. Con helicópteros Sea King de la Aviación Naval embarcados, el Irizar completó el apoyo logístico de esa base con un margen de tres años y se retiraron residuos acumulados. El Comandante Conjunto Antártico, general de división Justo Treviranus, supervisó la tarea a bordo del rompehielos. Se estrenaron dos helicópteros Bell 412 de la Fuerza Aérea, recientemente adquiridos, en tareas de traslado de personal desde Marambio hacia otras bases nacionales. Estas aeronaves reemplazaron a los potentes y confiables helicópteros rusos MI-17 que habían sido comprados especialmente para asignarlos a operaciones antárticas. La decisión del jefe aeronáutico Enrique Amrein de no utilizar los MI-17 respondería a serias dificultades presupuestarias para encarar tareas de mantenimiento programadas. El país gastó 15 millones de dólares en estos dos helicópteros que llegaron a la Argentina en 2011. Se adiestraron tripulaciones para operarlos en la Antártida, único fin para el que fueron adquiridos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario

Lo que se lee ahora