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Macri recibió a Chocobar y desafió a la Justicia

EL POLICÍA COMUNAL DE AVELLANEDA FUE PROCESADO Y EMBARGADO POR JUEZ DE MENORES - En un gesto político sin precedentes, el Presidente recibió al efectivo acusado por “exceso en la legítima defensa” al dispararle a un delincuente que había apuñalado a un turista en La Boca. El juez que lo procesó fue el mismo que liberó a uno de los acusados por el crimen de Brian Aguinaco.

Luis Oscar Chocobar es policía comunal en Avellaneda, pero vive del otro lado del Riachuelo, en el barrio porteño de La Boca. El pasado 8 de diciembre, cuando se dirigía a cumplir sus tareas en el Hospital Perón, advirtió que dos jóvenes forcejeaban con un grupo de turistas en proximidadades del paseo Caminito y actuó en defensa de la seguridad ciudadana. Mientras una de las víctimas de la agresión caía al piso con varias puñaladas en su pecho y sus agresores huían, extrajo su pistola reglamentaria y tras identificarse como agente y dar la voz de alto, disparó al menos en seis oportunidades. Producto de los disparos uno de los malvivientes fue herido de gravedad y murió tres días después en el mismo hospital donde los médicos le salvaron la vida al turista apuñalado.

Por el hecho, en un primer momento el agente quedó detenido acusado de ejercer en "exceso" la legítima defensa y quedó encarcelado en la Comisaría 26ª de la Ciudad. Pero rápidamente recobró su libertad, aunque el proceso continuó y ayer el juez el juez Enrique Gustavo Velázquez dispuso el procesamiento de Chocobar y lo embargó por $400.000 (esta última decisión fue apelada y por lo tanto, aún no se concretó).

Despliegue

La decisión judicial motivó un operativo que contó con un despliegue mediático destinado a transformar ante la opinión pública al efectivo policial en una "víctima" del garantismo por el solo hecho de "cumplir con su deber de proteger a las personas indefensas ante la delincuencia". En ese contexto y ante un tribunal mediático que reclamaba por la inocencia de Chocobar, el presidente Mauricio Macri, en un hecho sin precedentes, recibió al efectivo policial en su despacho de la Casa Rosada y le brindó todo su respaldo ante la difícil situación que atraviesa.

"Desde el principio de la gestión dijimos que íbamos a cuidar a los que nos cuidan. El agente Chocobar actuó en cumplimiento de su deber frente a una situación en la que había una persona agredida con múltiples heridas; él actuó, dio la voz de alto, persiguió al delincuente hasta hacer cesar el delito con el objetivo de que esa persona no matara y por eso nosotros lo vamos a ayudar en la defensa legal y consideramos que el juez, con quien hemos tomado contacto, va a entender nuestro razonamiento", sostuvo la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, a la salida del encuentro en la sede gubernamental, del que también participó.

En esa misma sintonía se expresó su par bonaerense Cristian Ritondo, quien a través de la red social Twitter expresó: "Defendió a un turista poniendo en riesgo su vida cumpliendo con su compromiso de servir y proteger, y terminó embargado. Tendrá nuestro apoyo para que triunfe la Justicia", advirtió el funcionario.

Fundamentos

Más allá de la mediatización que ha tenido el caso y la consecuente y peligrosa extensión del debate jurídico a la arena de la política, existen fundamentos basados en el Código Penal que justifican el fallo. En el caso de los policías, el uso de la fuerza debe ser proporcionado y se debe optar por lo menos lesivo si fuera posible. No hay que olvidar que se trata de funcionarios que se encuentran capacitados para el empleo de armas de fuego.

La defensa del Chocobar se enfrenta con un serio inconveniente para demostrar que el asesinato se produjo ejerciendo el derecho a la legítima defensa, ya que el tiro entró por la espalda. "No hay legítima defensa porque no hay racionalidad en el medio usado y no hay amenaza cuando una persona está de espaldas, está más cerca de un homicidio simple", explicó a Ámbito Financiero un destacado penalista.

El espectáculo montado por el Gobierno para validar a los policías propensos a gatillar en cualquier circunstancia sienta un peligroso antecedente de intromisión en un terreno eminentemente judicial y expone al Presidente a un nuevo debate, del que buscará sacar rédito político.

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