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Macron reconoció que agotó sus tácticas para frenar la violencia de los "chalecos amarillos"

El presidente se reunió con sus ministros y les ordenó tomar medidas rápidas "para que no vuelva a pasar". Fue el peor brote de violencia desde antes de Navidad, cuando comenzaron las protestas semanales.

París - El primer ministro francés, Edouard Philippe, presentará hoy planes para combatir a los responsables de los desmanes callejeros, anunció su oficina, después de que resurgiera con fuerza la violencia ligada al movimiento de protesta de los “chalecos amarillos”.

Los manifestantes, que nuclean a grupos antisistema, extrema derecha, extrema izquierda y anarquistas, destrozaron comercios y restaurantes y provocaron incendios en la emblemática avenida de los Campos Elíseos de París el sábado, mientras se enfrentaban a la policía.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se vio obligado a acortar un viaje de fin de semana para esquiar y regresó a París en la noche del sábado para celebrar una reunión de crisis con sus ministros, en la que ordenó la adopción de medidas rápidas “para que esto no vuelva a pasar”. “Se ha hecho mucho desde noviembre”, afirmó en referenacia al mes en que comenzaron las protestas. “Pero la jornada de hoy (por el sábado) muestra que, en estos temas, no lo hemos logrado”.

Los equipos de limpieza retiraban ayer los cristales rotos, mientras los propietarios de las tiendas colocaban tablas de madera en las vidrieras destruidas tras el peor brote de violencia que vive el centro de París desde antes de Navidad, cuando una serie de protestas semanales se tomó las calles de la capital francesa.

La policía calcula que en la última congregación del movimiento en París participaron unas 10.000 personas y el ministro del Interior, Christophe Castaner, dijo que un núcleo duro compuesto por unas 1.500 personas son los responsables de intentar crear problemas.

La protesta, anunciada como un “ultimátum” a Macron, considerado por los manifestantes como “el presidente de los ricos”, fue una de las más virulentas: fueron detenidas 200 personas, y en la avenida de los Campos Elíseos se destrozaron al menos 80 negocios, de los cuales unos veinte -entre joyerías y tiendas de lujo- fueron saqueados o incendiados.

“Espero explicaciones” del gobierno declaró a la prensa la alcaldesa socialista de París, Anne Hidalgo. “Mi sentimiento es que deberíamos ser capaces de controlar una situación como la que acabamos de ver. Por ello, una vez más, espero explicaciones. Estamos en el corazón de una grave crisis social y política. Esas fracturas no pueden durar más. ¡Ya no podemos seguir así!”, dijo Hidalgo en la entrevista.

“En París, los capuchas negras reemplazaron a los ‘chalecos amarillos’. Los Black Blocs destruyen, queman, violentan en total impunidad”, tuiteó la presidenta del partido de extrema derecha Reagrupación Nacional, Marine Le Pen.

El semanario Le Journal du Dimanche se interrogó: “¿Qué hizo la policía?”. “La importancia de los daños plantea interrogantes sobre la eficacia del dispositivo de seguridad”, estima.

Las redes sociales ardían de críticas y las fotos de la avenida de los Campos Elíseos en llamas junto a las del presidente esquiando en los Pirineos se compartían desde todos los ángulos.

“¡Arde París y Macron frente a las cámaras esquía!”, “es repugnante de inconsciencia y de falta de respeto hacia los franceses”, tuiteó el domingo la eurodiputada de Los Republicanos (oposición de derecha) Nadine Morano.

“Hay un gobierno que hoy, evidentemente, no hace su trabajo”, lanzó el domingo el primer secretario del Partido Socialista, Olivier Faure.

Agencias AFP y Reuters

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