Política

Mano dura vs. "es más complejo", en seguridad, y pases de factura por las denuncias judiciales

Segundo y último debate con duros cruces entre los candidatos. Espert, otra vez cómodo en su rol de aguijonear a los dos principales postulantes y Del Caño, ajustado al libreto de la izquierda. Narcotráfico, en boca de todos.

El eje temático de la seguridad hizo más nítidas las diferencias entre la mitad de candidatos adscripta a la denominada “mano dura” respecto de los otros tres, que oscilaron entre apuntar a las causas sociales de la delincuencia y chicanear a sus competidores.

En el primer pelotón se destacaron los dichos de Mauricio Macri acerca de que el kirchnerismo “abandonó a las víctimas” del delito y “menospreció a las fuerzas de seguridad” y las coincidencias entre Juan José Gómez Centurión y José Luis Espert respecto de no permitir cortes de tránsito por protestas sociales. En tanto que Alberto Fernández y Roberto Lavagna buscaron hacer equilibrio (el primero apuntó a la desigualdad, el economista a la capacitación de las fuerzas de seguridad) y Nicolás del Caño focalizó en el “gatillo fácil” y la “doctrina Chocobar”de Patricia Bullrich y comparó a Miguel Pichetto con el personaje de ficción “Micky Vainilla”.

Otro eje que sirvió para los cruces fue el del narcotráfico: Macri alegó que durante la gestión de Fernández como jefe de Gabinete “la Argentina importó 20 mil kilos de efedrina” y Gómez Centurión sostuvo que esa actividad “instaló estados paralelos con leyes y códigos mafiosos a través de la violencia”, que a su criterio “generó un país productor y exportador de drogas”. Del Caño, a su turno, recordó que “el 65% de las causas (judiciales) son para perseguir a pibas o pibes por consumo” y propuso “legalización completa de la marihuana” por entender que “la ilegalidad es el negocio de los narcos”. Alberto Fernández aprovechó para chicanear a Macri (“por suerte no somos iguales, Presidente”) y dijo que en la actual gestión “el consumo de cocaína y marihuana aumentó, y el negocio ha proliferado”.

El capítulo de Federalismo, Calidad Institucional y Rol del Estado terminó por derivar hacia los casos de corrupción del kirchnerismo y el macrismo. Alberto Fernández salió a la ofensiva al recordar que “Macri dijo que iba a poner orden y calidad institucional pero nombró dos jueces de la Corte por decreto” y mencionó las causas que salpican al jefe de Estado en relación con “los parques eólicos”, el blanqueo de capitales por parte de su hermano y “qué va a pasar con el Correo”. También se refirió a la relación con la prensa: “Todos los que me reclamaban una entrevista la tuvieron. Macri les exigió protección a los dueños de los medios. La prensa corre peligro con Macri, no conmigo”.

El jefe de Estado recogió el guante: “quieren libertad de prensa pero fantasean con una Conadep para juzgar a los periodistas como si fueran terroristas de Estado. Y dicen que los que están presos son políticos. Son tantas las diferencias que tenemos que ellos no ven ni aceptan que Maduro es un dictador”. A continuación martilló sobre la intervención del Indec en el kirchnerismo. De paso, sorprendió con una referencia directa a Hezboláh como responsable del atentado contra la sede de la AMIA, en 1994.

“Macri y Alberto Fernández deberían abrazarse. Muchachos, abrácense, tan diferentes no son”, terció Espert en alusión al tópico de calidad institucional. El economista planteó la necesidad de eliminar la coparticipación y de que “cada provincia se financie con recursos propios y que gaste en función de lo que puede generar” y en todo momento se refirió a sí mismo como el candidato de las propuestas difíciles pero “realistas”.

Gómez Centurión dijo que kirchneristas y macristas “son fuerzas hilvanadas por la corrupción” y sostuvo que mientras Cristina de Kirchner “tiene ocho procesamientos” e instauró una “cleptocracia”, Pichetto, candidato a vice de Macri, “trabajó y protegió los fueros” de la exmandataria.

A su turno Del Caño volvió sobre las causas por corrupción de la actual administración y mencionó el Correo y el nombramiento del ex Shell Juan José Aranguren en Energía, y propuso “una asamblea constituyente libre y soberana”. También destacó la necesidad de la elección directa de jueces y la implementación del juicio por jurados, para cerrar con el latiguillo clásico de la izquierda que propone igualar sueldos de los funcionarios a los de un docente.

Mientras que Lavagna se refirió más en extenso al federalismo al criticar la “expansión permanente del conurbano” y marcar la necesidad de un desarrollo parejo en el interior mediante una política tributaria y crediticia”. También reclamó poner un freno al dictado de decretos de necesidad y urgencia y aumentar el control sobre el poder de los presidentes.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario