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Marchas en apoyo a Moro y la Lava Jato

Río de Janeiro - Miles de personas se manifestaron ayer en Brasil en defensa del ministro de Justicia, Sergio Moro, y de la operación anticorrupción Lava Jato que dirigió cuando era juez y por la que es acusado de haber actuado de modo parcial.

Moro, que niega esos señalamientos y era un poderoso juez antes de pasar a integrar el gabinete del presidente Jair Bolsonaro en enero, enfrenta pedidos de renuncia desde la difusión de chats filtrados, que supuestamente demostraron que había conspirado con los fiscales de la operación para apartar a Luiz Inácio Lula da Silva de la carrera presidencial de 2018.

Los manifestantes, vestidos con los colores amarillo y verde de la bandera de Brasil, salieron a las calles en 27 ciudades, incluida la capital, Brasilia, Río de Janeiro y San Pablo, para mostrar su apoyo a Moro, al que muchos consideran un héroe.

También pidieron que el Congreso apruebe una ambiciosa reforma del sistema de pensiones. Bolsonaro advirtió que si esa reforma no es adoptada, el país corre riesgo de quebrar.

La participación pareció, sin embargo, menor que la estimada en anteriores marchas a favor y en contra del actual Gobierno.

Moro cuestionó la autenticidad de las conversaciones filtradas por el sitio The Intercept y rechazó las afirmaciones de que había sido parcial en los casos de la Lava Jato.

Recientemente declaró ante una comisión del Senado que había sido víctima de “venganza” por sus esfuerzos contra la corrupción.

Políticos de todo el espectro han sido afectados por ese operativo, iniciado en 2014 para investigar un amplio esquema de sobornos en la petrolera estatal Petrobras.

Pero sus críticos dicen que Moro, responsable de la primera condena contra Lula, en 2017, por corrupción pasiva y lavado de dinero, se centró sobre todo en el expresidente y líder del Partido de los Trabajadores, con el fin de acabar con más de una década de gobiernos de izquierda en Brasil.

El Supremo tribunal Federal (STF) aplazó la semana pasada la discusión sobre si Moro había sido parcial en el juicio a Lula.

El expresidente, que dirigió Brasil en un período de crecimiento económico histórico, entre 2003 y 2010, ha negado todos los cargos de corrupción en su contra, argumentando que tenían motivaciones políticas para evitar que compitiera en las elecciones de 2018 que finalmente ganó Bolsonaro.

Agencia AFP

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