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Más de 1.000 detenidos en una manifestación opositora en Moscú

La policía rusa arrestó a más de 1.000 manifestantes que exigían en Moscú elecciones libres y justas pese a la creciente presión ejercida contra la oposición durante los últimos días.

Las fuerzas de seguridad realizaron detenciones masivas entre los participantes que llegaban a la principal arteria de Moscú, la avenida Tverskaya, al grito de "Vergüenza" o "Queremos elecciones libres", y les hicieron retroceder por la fuerza hacia las calles adyacentes.

Esta concentración no autorizada frente al ayuntamiento de la capital se produce menos de una semana después de una manifestación sin precedente desde el movimiento que acompañó al regreso de Vladimir Putin al Kremlin en 2012.

La oposición denuncia el rechazo de las candidaturas independientes a las elecciones locales del 8 de septiembre, que se anuncian difíciles para los candidatos que apoyan al poder.

Por la tarde, grupos de manifestantes intentaron bloquear varias calles del centro de Moscú durante algunos minutos. Numerosos policías fueron desplegados rápidamente en el lugar, poniendo fin al bloqueo, según periodistas de la AFP.

Los domicilios y las oficinas de varios candidatos excluidos fueron registrados con antelación y, el miércoles, el principal opositor al Kremlin, Alexéi Navalni, fue condenado a 30 días de prisión por violación de "las reglas de las manifestaciones".

Estas acciones judiciales tienen lugar tras la apertura de una investigación por "obstaculización del trabajo de la Comisión Electoral" de Moscú, a raíz de manifestaciones a mediados de julio.

Pueden dar lugar a penas de hasta cinco años de prisión, lo que recuerda las condenas pronunciadas durante el movimiento de 2011-2012 contra el regreso de Vladimir Putin a la presidencia.

La oenegé Amnistía Internacional, que teme una "próxima represión masiva", criticó un "intento abierto y descarado de las autoridades rusas para intimidar a la oposición".

Antes de la manifestación, la policía de Moscú publicó una advertencia a los ciudadanos y propuso a los periodistas que cubren el evento identificarse, un hecho inédito que augura numerosos arrestos.

La popularidad de Putin, que aumentó excepcionalmente tras la anexión de Crimea, bajó desde que fue reelegido para un cuarto mandato el año pasado, y los comicios de septiembre se presentan difíciles para el poder, especialmente en las grandes ciudades como Moscú y San Petersburgo.

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