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Máxima tensión entre EE.UU. e Irán tras ataques a dos buques petroleros

La Casa Blanca acusó directamente a la República Islámica, con la que está agriamente enfrentada por la cuestión nuclear. La zona es estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos.

Washington - El secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo responsabilizó ayer a Irán por el ataque a dos buques petroleros en el estrecho de Ormuz, en aguas del golfo de Omán, cerca de la costa iraní, incidentes que dispararon el precio del petróleo y aumentaron la tensión entre ambos países.

“La valoración del Gobierno de Estados Unidos es que la República Islámica de Irán es responsable de los ataques ocurridos hoy (por ayer) en el golfo de Omán”, acusó Pompeo en una breve comparecencia ante los medios de comunicación.

Las palabras del responsable de la diplomacia estadounidense se produjeron horas después de que dos barcos, uno noruego y otro japonés, sufrieran ayer impactos explosivos mientras salían del estrecho de Ormuz, a través del cual circula un tercio de todo el petróleo que se comercia por mar.

Según explicó Pompeo, Estados Unidos se basó en su inteligencia, en las armas empleadas y en el nivel de experiencia necesaria para llevar a cabo los ataques para determinar que Irán esta detrás de ellos.

Irán rechazó esas acusaciones, que coinciden con las tensiones regionales por su apoyo a rebeldes chiitas de Yemen, los hutíes, que resisten la intervención de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos en ese país y que lanzaron recientes ataques con drones en territorio saudita.

Incidentes recientes registrados en aguas de la zona habían sido atribuidos justamente a los hutíes, quienes tienen apoyo de Irán, el único país de mayoría abrumadoramente chiita en una zona dominada por el Islam sunita. Las rivalidades entre esas dos ramas de la fe musulmana son de larguísima data y muy frecuentemente sangrientas.

Las relaciones entre Estados Unidos e Irán vienen de mal en peor debido a la decisión de Donald Trump de retirar a su país del acuerdo nuclear que se había firmado en tiempos de Barack Obama, destinado a contener las ambiciones nucleares iraníes.

Tanto la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) como los otros signatarios de ese entendimiento (Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) sostienen que Teherán ha cumplido con sus términos, pero el jefe de la Casa Blanca avanzó igualmente, con apoyo de Israel y de las monarquías conservadoras del golfo Pérsico, en la reinstauración de las sanciones comerciales contra Irán. La mismas incluyen un embargo petrolero total y la amenaza de sanciones a terceros países que compren crudo persa.

Un oficial estadounidense consultado por la cadena CNN aseguró ayer que un dispositivo sin explotar, que se cree que es una bomba lapa, fue visto cerca de uno de los petroleros atacados. De confirmarse eso, sería el mismo método utilizado en el ataque contra otros cuatro buques en la costa de Emiratos Árabes Unidos (EAU) el mes pasado.

Pompeo sostuvo que Teherán busca interrumpir la circulación de petróleo a través del estrecho de Ormuz y afirmó que estos ataques son parte de un plan para aumentar la tensión.

Entretanto, Rusia reclamó “cautela” y dijo que nadie debería sacar conclusiones precipitadas sobre el incidente o usarlo para presionar a Teherán, que negó las acusaciones de Estados Unidos.

La tripulación del buque noruego Front Altair abandonó la embarcación en aguas del golfo Omán -ubicado entre Irán, Emiratos Árabes Unidos y Omán- después de una explosión que se habría producido por una mina magnética.

La deflagración dejó el barco en llamas con una enorme columna de humo negro.

La tripulación fue rescatada por un barco que se encontraba en las cercanías y trasladada a una embarcación iraní.

El segundo petrolero, operado por una firma japonesa, fue impactado presuntamente por un torpedo, informó la BBC. La tripulación también fue rescatada y puesta a salvo.

Entretanto, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, advirtió que aunque su país no busca desarrollar bombas atómicas, Estados Unidos “no podría hacer nada” para evitarlo si se lo propusiera.

Jamaneí hizo el comentario durante una reunión cara a cara con el premier japonés Shinzo Abe, que coronó así una histórica visita a Teherán en busca de aliviar las tensiones entre Irán y Estados Unidos (ver nota aparte).

En tanto, el presidente iraní, Hasán Rohaní consideró que la “raíz” de las tensiones en la región está en “la guerra económica de Estados Unidos contra Irán”. “Cuando termine, veremos un cambio muy positivo en la región y en el mundo”, aseguró.

“Jamás vamos a desatar una guerra, incluso contra Estados Unidos, pero daremos una respuesta terrible si nos atacan”, advirtió sin embargo Rohaní, cuyo país acusa a los occidentales de ejercer una influencia “desestabilizadora” en Medio Oriente.

Agencias Télam, Reuters, ANSA y AFP,

y Ámbito Financiero

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