Espectáculos

Mediodía de emoción con Favio

Tal vez ni en sus más afiebrados sueños pudo llegar a imaginar Leonardo Favio, en los lejanos años 60, que la Banda de Granaderos en el Senado de la Nación llegaría a interpretar, cuarenta años más tarde, «Ella, ella ya me olvidó... Yo, yo no puedo olvidarla. Era, como la primavera...» (e interpretarla muy bien). Eso ocurrió ayer, al mediodía, cuando el director de «Crónica de un niño solo» y «Juan Moreira» recibió, de manos del vicepresidente Daniel Scioli, la «Mención de Honor Senador Domingo Faustino Sarmiento» en reconocimiento a su trayectoria artística.

El acto tuvo lugar en el Salón Azul del primer piso, y su inicio previsto a las 11 horas se retrasó por culpa de la lluvia hasta casi las 11.45. Y quedó hasta gente de pie. Cámaras de televisión, fotógrafos, ruido de ventiladores eran el nervioso marco antes de su ingreso.

En un momento, entre el gentío, apareció
Aníbal Ibarra, quien recibió el habitual acoso de afecto por parte de grupos de mujeres, no todas ellas maduras, que ayer tuvo un significado político adicional. Muy visible deambulaba Fernando Galmarini, ex Secretario de Deportes durante el gobierno Menem. Se destacaba la cabellera de la siempre elegante Estela Carlotto entre los asistentes. Cuando se anunció la llegada de Horacio Guarany, saludado con aplausos, ya no cabía nadie más.

Los conocidos compases de la música de
Luis María Serra para los clásicos del homenajeado acompañaron su ingreso en el estrado, junto con Scioli, Felipe Solá, el senador mendocino Celso Jaque, que propuso la distinción, y Antonio Cafiero. Favio saludaba brazo en alto a los notables que distinguía entre las primeras filas, entre ellos Duilio Marzio, Víctor Laplace, Héctor Olivera, Rubén Stella, Enrique Liporace y algunos de los héroes de sus películas, como Juan José Camero -también funcionario de Cultura en otra época- y Edgardo Nieva.

Su habitual gorro era ayer de lana roja (hacía juego con la corbata de
Scioli), jeans y saco marrón claro. El himno nacional concluyó, acto peronista al fin, con varias manos en alto haciendo la V justicialista.

Tras los discursos de rigor, y la tardía llegada del director del INCAA y diputado electo
Jorge Coscia, Favio agradeció la bella interpretación de sus canciones por parte de los Granaderos, leyó un fragmento de la carta del general Valle a su hija, horas antes de ser fusilado, y dijo que en toda oportunidad que ve su película «Sinfonía del sentimiento» lo emociona ese tramo, y que vive agradecido por haberla leído del original que atesora la familia del general peronista.

Emocionado, por cierto, luego pasó a elogiar al bailarín
Hernán Piquín, que será su protagonista para la inminente versión cinematográfica de «El romance del Aniceto y la Francisca». «Ahora», recordó, «que yo tengo dificultades para caminar, la vida me puso a disposición a ese maravilloso bailarín». Mientras la banda siguió tocando sus melodías de los 60, las más maduras del fondo hacían «olitas» con los brazos en alto, lo que Favio festejó sonriente. Luego pidió estrechar la mano del director de orquesta, uniformado como en 1825. Mediodía de fervores, aunque intentaron proyectar en una pantalla imágenes de «Crónica de un niño solo», la gente de pie acercándose al estrado desestimó la iniciativa.

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