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Mercado Libre o la mano de Maradona

La discusión entre Grabois y varios que defendieron a Mercado Libre (ML) muestra lo bizarro de este país. Argentina se debate entre los promotores del Estado desde la izquierda o la derecha. El mercado -los 45 millones de argentinos- a nadie le importa. Porque estos defensores suelen promover políticas que perjudican al sector privado. Por caso, aseguran que el (multi) estatal FMI nos habría rescatado: sí salvó al Estado y socios del sistema financiero, pero al país le afirmó un “modelo macrista” -de aumento de la presión fiscal: impuestos, tasas e inflación- que hunde al PBI desde que Macri asumió en CABA en 2007.

La industria y la construcción profundizaron caídas en marzo: 13,4% y 12,3% i.a., respectivamente. Para el Gobierno, son datos positivos porque estas bajadas intermensuales (de 4,3% y de 3,5%) no estropean el promedio del trimestre. Pero el Grupo SBS, por caso, estima una caída de la actividad de 0,2% trimestral y va para peor. Y, por cierto, todos los que dijeron, sin fundamento, que en 2020 se crecería pronto corregirán -¡otra vez!- sus pronósticos.

La discusión se armó al calor del viernes, cuando subieron 18% en Wall Street las acciones de ML, tocando un valor de mercado de u$s28.000 M, la empresa argentina más valiosa, cinco veces el valor de YPF. En su debut, en 2007, su acción valía u$s28; en enero 2019, u$s292 y el viernes se disparó hasta casi u$s600 aunque ahora cotiza a u$s540.

Entretanto, por su cotización bursátil, las empresas argentinas pierden 10% en dólares en 2019 tras haber perdido 50% en 2018. Algunos creen que el SP Merval subiría dado el ingreso el 29 de mayo en el Emerging Markets Index de MSCI y, para llegar al promedio de un mercado emergente, las acciones deberían crecer 65% en dólares. No lo creo, la macro no da.

ML está “desacoplado” del riesgo argentino. Crece en Brasil y México, sobre todo el negocio de Mercado Pago -contrarrestando una desaceleración en el volumen de mercadería- con un volumen de u$s5600 M durante el primer trimestre de 2019, una suba de 35% i.a. El e-commerce crece globalmente y, además, ML opera por fuera de algunas regulaciones estatales abaratando costos y llegando a sectores no bancarizados. Su mayor desafío es que Amazon llegue a Brasil.

A propósito, el fin de semana pasado en Omaha (Nebraska) -convertida en la capital global de la inversión- se celebró la junta general de accionistas de Berkshire Hathaway, el holding de Warren Buffett, con unas 40.000 personas de todo el mundo incluidos Tim Cook y Bill Gates.

El tema destacado fue la inversión que hizo Berkshire en Amazon, que Buffett justifica a pesar de que cotiza a un múltiplo PER muy alto explicando que quienes creen que el “value investing” -comprar activos según ratios estadísticamente bajos- yerran. Por cierto, Berkshire tiene en caja u$s114.000 M porque Buffett no encuentra inversiones atractivas en un mundo hoy complicado.

En contraposición con estos que invierten en tiempo real sobre datos testeados, el BCRA pretende “contener al dólar” -venderlo barato-, al estilo “del 10” en 1986, cuando convirtió el segundo gol a los ingleses.

La “Teoría Maradona” fue desarrollada por Mervyn King, expresidente del Banco Central inglés, según quien “Diego corrió 60 yardas en línea recta eludiendo a cinco jugadores e hizo el gol. ¿Cómo se elude a cinco corriendo recto?”. Es que “los jugadores esperaban que se moviera hacia la derecha o izquierda, pero él corrió en línea recta”.

Dicen que los mercados reaccionan según -la “credibilidad”- lo que creen que hará el BCRA. Si amenazando con vender dólares se genera tranquilidad, el riesgo-país caerá; pero si tienen que utilizar los dólares se deteriora la sustentabilidad de la deuda. Las reservas netas de libre disponibilidad están en u$s20.000 M: capacidad de intervención limitada.

Pero la misma teoría muestra su error. Maradona hizo el gol porque los jugadores se guiaron por expectativas y Diego Armando se dedicó a concretar la realidad. Así, sin dudas, se impondrá la realidad: la inflación creada por el Estado seguirá empujando al dólar, y no se trata sólo de no emitir exageradamente.

Aun con la supertasa que ronda el 74% -siete puntos más la tasa de Leliq desde el 66,8% del 16 de abril- el dólar se aprecia un 2,5%. Estas tasas y el dólar abaratado absorben demanda de dinero y tiran abajo la producción -el consumo- aumentando el bajón en la demanda en tiempo real, lo que trae inflación porque deja exagerada la emisión.

Y siguen aumentando impuestos -ahora 2,5% por estadística- porque la recaudación en abril subió 51,3% i.a., debajo -por sexto mes consecutivo- de la inflación. En términos reales cayó 3,6%, según LCG. Y para remate cae el precio de la soja complicando las retenciones.

Y cae el consumo, que tiene fuerte incidencia en el PBI, dado el bajón del poder adquisitivo salarial -11% i.a. en febrero- y hay que sumar los trabajadores que están cobrando el seguro por desempleo que alcanzó el récord mensual de 118.268 a diciembre que, en promedio, cobraron $3.845, además de los 1.750.000 de desocupados urbanos.

(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

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