El piloto mexicano Sergio Pérez cerró su participación en el Gran Premio de México con sensaciones sumamente alentadoras, calificando su rendimiento personal sobre el monoplaza de Cadillac como "realmente fuerte". A pesar de haber tenido que lidiar con diversos contratiempos estratégicos y con la evidente desventaja de no contar con actualizaciones de rendimiento desde el Gran Premio de Austria, el tapatío supo batallar en el grupo medio de la parrilla del Autódromo Hermanos Rodríguez.
Durante la competencia celebrada este fin de semana, el rendimiento de Checo Pérez destacó por su capacidad de avance tras una salida compleja, llegando a disputar posiciones de tú a tú frente a coches teóricamente superiores. Aunque una parada lenta en los boxes y una penalización posterior condicionaron de forma drástica sus aspiraciones de escalar más posiciones en el clasificador final, el piloto nacional remarcó que las sensaciones al volante fueron sumamente constructivas de cara al futuro del equipo.
El balance positivo del tapatío en su tierra natal
El análisis técnico posterior dejó en evidencia que el bólido carece de evolución tecnológica reciente, lo que agiganta el mérito del trabajo realizado en el asfalto capitalino. Pérez reconoció el esfuerzo conjunto de la escudería y señaló que la altitud y las características específicas de la pista jugaron a su favor para recortar distancias con rivales directos como Williams y mantener un ritmo sostenido muy competitivo ante la mirada de miles de aficionados.
Mirando hacia los próximos compromisos del campeonato de Fórmula 1, el experimentado piloto prefiere mantener la cautela respecto al comportamiento del coche en diferentes trazados del calendario internacional. Sin embargo, el impulso anímico de haber completado una sólida actuación en su gran premio de casa le otorga la confianza necesaria para encarar el cierre de temporada con la mira puesta en nuevos avances técnicos para el próximo año.