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4 de abril 2026 - 20:45

La insólita obsesión de Xolos: por qué Tijuana prohíbe el color rojo y premia el número tres

Desde multas millonarias por usar botines rojos hasta bonos por marcar en el minuto 3, Miguel Herrera reveló las cláusulas más extrañas del fútbol mexicano.

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Checa la situación que se da en el equipo de Tijuana. 

La Liga MX nunca deja de sorprendernos, pero lo que sucede en las oficinas de los Xolos de Tijuana parece sacado de un guion de ficción. Miguel "Piojo" Herrera, exdirector técnico de la jauría, destapó recientemente una serie de reglas disciplinarias y cláusulas contractuales que han dejado boquiabiertos a aficionados y analistas por igual. No se trata solo de táctica o rendimiento físico, sino de una filosofía institucional que raya en lo obsesivo y que impacta directamente en el bolsillo de los futbolistas.

La normativa más estricta del club fronterizo tiene un enemigo claro: el color rojo en el calzado. Según reveló el estratega, existe una prohibición total para que los jugadores utilicen botines rojos durante los partidos. Esta medida no es una simple sugerencia, sino una obligación estipulada por contrato que busca mantener la identidad visual del equipo, donde el calzado debe contrastar o alinearse estrictamente con los uniformes oficiales definidos por la directiva.

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El rigor de esta norma es tal que las consecuencias financieras son inmediatas y severas. Cualquier jugador que salte a la cancha con calzado escarlata se hace acreedor a una multa de 10 mil dólares. Lo más impactante no es el monto, sino la política de tolerancia cero ante la reincidencia: si un futbolista repite la falta en un segundo partido, el club tiene la facultad legal de ejecutar la rescisión de contrato de forma automática, terminando la relación laboral por indisciplina.

El misticismo del número 3 en el Estadio Caliente

Sin embargo, no todo es castigo en la frontera; la directiva de Xolos también cree fervientemente en el misticismo del número 3. Esta cifra parece ser el amuleto de la suerte de la institución, al punto de que han diseñado un sistema de premios colectivos basado exclusivamente en ella. Esta búsqueda del "3" se ha convertido en una motivación extra para la plantilla, que sabe que la precisión en el reloj puede significar un ingreso extra considerable a final de mes.

Dentro de estas curiosas cláusulas, se establece que si algún jugador logra marcar un gol exactamente en el segundo 3, en el minuto 3 o en el minuto 33, se activa de inmediato un bono económico para todo el plantel. Es una apuesta por la puntualidad y el destino que busca incentivar la intensidad desde el pitazo inicial, convirtiendo cada arranque de partido en una oportunidad de oro para el grupo.

Finalmente, la obsesión numérica alcanza su punto máximo con el marcador final. Si los Xolos logran una victoria contundente de 3-0, se dispara otro bono económico especial. Esta estructura de incentivos y castigos revela la particular gestión de Tijuana, donde la disciplina estética y la cábala numérica son tan importantes como el orden táctico en la cancha, demostrando que en el fútbol profesional, los detalles más insólitos pueden definir el futuro de una carrera.

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