Después de un mes y medio remando en mar abierto, enfrentando olas, cansancio extremo y noches interminables, las mexicanas Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel, integrantes del equipo Ocenida, consiguieron la hazaña de cruzar el Océano Atlántico a remo tras navegar durante 45 días, 1 hora y 35 minutos desde las Islas Canarias hasta el Caribe.
Las cuatro mexicanas que cruzaron el Océano Atlántico a remo desafiando olas gigantes y tormentas durante 45 días
Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel se convierten en las primeras latinoamericanas en cruzar el Atlántico a remo.
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Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel, integrantes del equipo Ocenida, consiguieron la hazaña de cruzar el Océano Atlántico a remo tras navegar durante 45 días, 1 hora y 35 minutos desde las Islas Canarias hasta el Caribe.
El recorrido comenzó el 12 de diciembre de 2025, cuando Oceanida partió desde La Gomera, en las Islas Canarias, España, con destino al Caribe. El equipo remó una distancia de aproximadamente 4,800 kilómetros (3,000 millas) y enfrentó vientos fuertes, días lluviosos, oleaje grande y ráfagas de hasta 50-60 km/h, surfeando olas de hasta ocho metros y alcanzando velocidades de 13 nudos.
Oceanida se convirtió en el primer equipo mexicano y latinoamericano en completar este desafío organizado por Atlantic Campaigns.
Para las integrantes de Oceanida, esta experiencia fue un proceso de aprendizaje tanto físico como emocional. Durante su travesía, tuvieron que enfrentar diversos retos. Ana Lucía Valencia expresó su asombro al comentar: “Es increíble, no lo podía imaginar. Es increíble, hicimos un buen equipo y la pasamos muy bien, cuando estábamos cerca fue como ‘no, vamos a darnos la vuelta'”. A pesar de las dificultades, el grupo mantuvo una actitud positiva durante todo el recorrido, incluso haciendo retos de cantar y bailar en las redes sociales para sobrellevar la travesía. “Bailar y cantar es la mejor medicina para todo”, comentó Lucila Muriel, destacando cómo lograron mantener el espíritu en alto durante los momentos más difíciles.
El equipo también vivió un episodio de gran tensión cuando un pez marlin perforó un hoyo en la Chalupa, justo en la cabina, lo que hizo que el agua comenzara a entrar. Eugenia Méndez relató que fue un momento de nerviosismo, pero que Ana Lucía Valencia logró reparar el daño rápidamente. “Fue muy intenso. Estaba un poco nerviosa, cuando el agua comenzó a venir a la cabina empezamos a espantarnos un poco, pero Ana Lucía fue adentro y lo reparó”, mencionó Eugenia. La última semana de la travesía estuvo llena de marlines, tormentas y otros desafíos que pusieron a prueba la resistencia mental del equipo.
Oceanida no es solo una hazaña deportiva. Es un proyecto que busca visibilizar la protección de los ecosistemas marinos, impulsar la reducción de residuos plásticos y, sobre todo, inspirar a mujeres y niñas a perseguir sus metas sin miedo.
El viaje no solo estuvo marcado por momentos difíciles, sino también por la conexión con la naturaleza. Lucila Muriel explicó que la travesía les dejó valiosas enseñanzas. “Es una experiencia que a todas nos ha cambiado. Es una ayahuasca eterna, vas a pasar por todo tipo de emociones, altos, bajos, pero valen la pena porque la mar es una maestra”, dijo. El equipo invitó a los demás a vivir una experiencia similar y “remar sus propios océanos”, compartiendo la lección de que la perseverancia y la unión son claves para enfrentar cualquier desafío.



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