La ambición deportiva de México no terminará con la Copa del Mundo de 2026. El país está decidido a seguir siendo protagonista en la organización de eventos de talla global y ha levantado la mano de manera oficial para albergar dos de las justas futbolísticas con mayor impacto comercial y mediático del planeta.
Rommel Pacheco, actual titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), fue el encargado de revelar públicamente las firmes intenciones de la nación para mantenerse en el mapa de los grandes eventos de la FIFA.
Los dos gigantes en la mira de México
El plan estratégico para prolongar la efervescencia futbolística y aprovechar la infraestructura de primer nivel que dejará el 2026 contempla atraer los siguientes torneos a territorio nacional:
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Mundial de Clubes 2029: El país aspira a ser la sede de la máxima competición de clubes, un torneo que bajo su nuevo formato expandido promete reunir a los equipos más poderosos y lucrativos de cada confederación.
Mundial Femenino 2031: En sintonía con el crecimiento exponencial, el éxito de asistencia y la consolidación de la Liga MX Femenil, México buscará ser el anfitrión de la Copa del Mundo de mujeres, un evento con un retorno de inversión cada vez más atractivo.
La FMF al frente de las gestiones
Aunque la noticia fue confirmada desde la cúpula del deporte nacional, Rommel Pacheco fue tajante al aclarar los roles institucionales en este ambicioso proceso. La gestión directa, el cabildeo y la presentación formal de las candidaturas ante la FIFA recaerán exclusivamente en la Federación Mexicana de Fútbol (FMF).
"México pretende ser sede del Mundial Femenino 2031 y del Mundial de Clubes 2029. Pero es algo de que se encarga la FMF", precisó de manera puntual el funcionario.
Esta meganoticia reafirma la intención de la industria deportiva mexicana de capitalizar la derrama económica y la exposición internacional, proyectando a México como un socio comercial estratégico y permanente para la FIFA a nivel mundial.