La crisis de gestión en la dirección deportiva de Cruz Azul ha escrito un nuevo y vergonzoso capítulo este 2026. A pesar de la urgencia por encontrar a un "hombre gol" que garantice resultados, la operación por el delantero colombiano Miguel Borja se ha derrumbado definitivamente, dejando al descubierto una preocupante falta de planeación en el manejo de la plantilla.
Se cae el fichaje de Miguel Borja: el detrás de escena del papelón de Cruz Azul
Lo que parecía el "bombazo" del invierno se convirtió en un sainete administrativo. Entre la falta de cupos para extranjeros y nuevas exigencias económicas, La Máquina deja ir a su refuerzo estelar tras tenerlo entrenando en La Noria.
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Se cae fichaje de Miguel Borja a Cruz Azul
De acuerdo con fuentes cercanas a la negociación, el fichaje se cayó no por falta de talento, sino por un laberinto burocrático y financiero que terminó por agotar la paciencia del jugador y su entorno.
Crónica de un registro fallido
El motivo principal del colapso de la operación es puramente administrativo: la falta de una plaza de No Formado en México (NFM). El colombiano, quien ya se visualizaba vistiendo la camiseta celeste, comunicó a la cúpula del club que "se cansó de esperar su registro".
La directiva cementera no logró liberar a tiempo el cupo de extranjero necesario para inscribir a Borja ante la Liga MX. Esta incertidumbre llevó al jugador y a su representante a romper filas, notificando al club que no esperarán ni un minuto más y que ya analizan ofertas de otros mercados en el extranjero.
La frustración es doble si se revisa la cronología de los hechos. Borja ya había reportado con La Máquina en diciembre, pero tuvo que regresar a Colombia ante la incapacidad inicial de liberar la plaza.
A inicios de este 2026, la luz verde parecía encenderse. Los cementeros confiaban en finiquitar la salida de Mateusz Bogusz hacia el Houston Dynamo de la Major League Soccer (MLS), una negociación que liberaría el espacio vital en la nómina. Bajo esa promesa, Borja voló de regreso a la Ciudad de México, se unió al equipo e incluso acudía a las instalaciones de La Noria a entrenar, asumiendo que su contrato era cuestión de horas. Hoy, esa imagen del colombiano entrenando con el escudo de Cruz Azul queda como una anécdota de mala gestión.
¿Diferencias económicas de última hora?
Aunque el tema del registro es el argumento central, reportes financieros sugieren que hubo otro factor de ruptura en la mesa de negociación. Trascendió que el sudamericano habría puesto sobre la mesa nuevas condiciones, solicitando una mejora sustancial en el esquema de bonos por rendimiento.
Ante un presupuesto ya estirado y la presión del tiempo, Cruz Azul no habría aceptado estas nuevas pretensiones económicas, sellando así el destino de una contratación que prometía goles y terminó en un fiasco administrativo.
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