Aunque hoy es uno de los empresarios más conocidos de México, Carlos Slim Helú recordó que durante su infancia hubo una decisión relacionada con su educación que no estuvo dispuesto a aceptar. En una conversación con el inversionista y conferencista Oswaldo “Oso” Trava, el empresario habló sobre las reglas que encontró en una de las escuelas a las que asistió y explicó por qué terminó cambiando de institución.
Slim contó que durante sus primeros años vivió con su familia en la colonia Condesa, en Ciudad de México. Después de terminar el preescolar, su padre, Julián Slim Haddad, lo inscribió en una institución que el empresario recuerda como la Escuela Inglesa para Varones, ubicada en la esquina de Río Tíber y Paseo de la Reforma.
El modelo educativo del establecimiento estaba basado en una disciplina que, según el propio Slim, resultaba demasiado restrictiva para su personalidad. El empresario recordó que había hasta 50 alumnos por clase, funcionaba como internado y existían reglas estrictas incluso durante las comidas.
Carlos Slim Helú habla de su infancia: el cambio de escuela
La experiencia duró poco tiempo porque Slim manifestó abiertamente su rechazo a las normas del colegio. En particular, recordó que no podía hablar durante la hora de la comida y que la estructura educativa estaba basada en una disciplina que, desde su perspectiva infantil, limitaba demasiado la libertad. “Para mí ese tipo de cosas eran inaceptables”, recordó el empresario al hablar sobre aquella etapa. También explicó que desde pequeño buscaba mayor libertad y que las medidas restrictivas le resultaban difíciles de aceptar.
Carlos Slim Helú recordó una experiencia escolar que marcó su infancia.
La reacción de su padre fue permitirle cambiar de institución. Para Slim, aquella decisión terminó siendo una muestra de la manera en que Julián Slim entendía la educación de sus hijos, priorizando su formación personal por encima de un modelo basado únicamente en la obediencia y la memorización. En aquella entrevista, el empresario también cuestionó el sistema educativo que conoció durante su infancia. Según su relato, se trataba de una enseñanza marcada por la disciplina y por la repetición de contenidos, en la que existía poco espacio para razonar, discutir o expresar opiniones.
La educación que recibió posteriormente tuvo un papel diferente. Slim consideró que su padre buscaba que él y sus hermanos desarrollaran criterios propios y adquirieran experiencias que también contribuyeran a su formación fuera de las aulas.
Carlos Slim Helú y el dolor por la muerte de su padre
La figura de Julián Slim Haddad volvió a aparecer en el relato cuando el empresario recordó uno de los momentos más difíciles de su adolescencia. Su padre murió en marzo de 1953, apenas unos meses después de que Carlos Slim cumpliera 13 años. La pérdida tuvo un impacto profundo en el adolescente. Slim recordó que durante aproximadamente dos años dejó prácticamente de salir y redujo su vida social a la escuela, hasta que poco a poco comenzó a superar el duelo.
Su ingreso posterior a la Escuela Nacional Preparatoria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) representó una nueva etapa. En ese momento, el plantel se encontraba en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, y el contacto con nuevos compañeros contribuyó a que Slim recuperara progresivamente su vida cotidiana.
El empresario contó qué hizo su padre cuando rechazó las reglas de una escuela.
El empresario también vinculó aquella experiencia con una idea que, según explicó, quedó marcada en su manera de entender las dificultades. Las crisis, dijo al recordar aquellos años, pueden obligar a una persona a sobreponerse y hacerse más fuerte.
La infancia de Slim, según su propio relato, estuvo así atravesada por dos experiencias muy diferentes. Por un lado, el rechazo a un modelo educativo extremadamente rígido; por otro, la pérdida de su padre y el proceso personal que tuvo que atravesar para continuar con su vida. La conversación con Oswaldo Trava permitió conocer una faceta menos vinculada con los negocios de Carlos Slim Helú. En lugar de hablar de inversiones o empresas, el empresario reconstruyó episodios familiares que, de acuerdo con su propio testimonio, influyeron en su formación desde los primeros años.