Carlos Slim Helú, el hombre más rico de México, lanzó una contundente advertencia sobre las necesidades de infraestructura que enfrenta el país en la actualidad. Durante un reciente análisis sobre el desarrollo nacional, en la conferencia anual de mayo 2026, el presidente honorario de Grupo Carso subrayó que la construcción de carreteras, hospitales y centros educativos resulta apremiante para mantener el ritmo económico, destacando el papel fundamental de estas obras.
El magnate mexicano reconoció que el boom de edificación está transformando diversas regiones, pero hizo especial énfasis en el déficit carretero que complica la conectividad logística y comercial. Según la perspectiva del empresario, el país demanda infraestructura de manera generalizada en todos lados, lo cual representa tanto un enorme desafío operativo para el Estado como una oportunidad histórica para detonar la creación de empleos directos.
Con un costo de 42 millones de pesos, en 1939 queda terminada la carretera México-Guadalajara.
El impacto del desarrollo inmobiliario y el boom de las universidades
Al evaluar el panorama constructivo a nivel nacional, el fundador de América Móvil celebró que actualmente se estén construyendo numerosos hospitales y universidades a lo largo de la República. Slim explicó que este fenómeno responde directamente a la sobredemanda educativa de las nuevas generaciones, ya que "como no hay capacidad de entrar a la UNAM, porque son muchos que lo demandan", los jóvenes optan necesariamente por instituciones privadas.
Esta enorme presión demográfica sobre el sistema educativo público ha provocado una rápida expansión de opciones como la Universidad del Valle de México o el Tecnológico de Monterrey, instituciones que han multiplicado exponencialmente sus campus. El empresario recordó que antes solo existía una sede principal del Tec, pero hoy "ya tienen muchas", reflejando que la construcción inmobiliaria institucional es muy grande y financieramente dinámica.
Más allá del sector académico, esta actividad constructora genera un efecto multiplicador invaluable para la economía mexicana. "La infraestructura está demandando mucha, mucha mano de obra y eso es muy bueno", afirmó el multimillonario. Para el ingeniero, estas obras masivas cumplen un doble propósito estratégico fundamental: modernizar estructuralmente al país y "dar mucho empleo" a los sectores operativos, dos factores que consideró vitales para el progreso sostenido.
La saturación hacia Querétaro y las nuevas vías por el Arco Norte
A pesar de los avances en edificación urbana, el líder corporativo fue claro al señalar los cuellos de botella que asfixian la movilidad interurbana de mercancías. Al preguntarse retóricamente en dónde está el problema de la infraestructura, el empresario fue tajante al responder que se encuentra "en todos lados". Para ilustrar esta profunda crisis, Slim utilizó el ejemplo de la autopista a Querétaro, señalando que viajar hacia allá "es medio complicado por el tráfico".
Para ofrecer soluciones tangibles frente a este colapso vial diario, el magnate reveló los planes de su conglomerado para desahogar esta importante arteria comercial. "Estamos haciendo ya una carretera a Querétaro, un tramo de carretera para abrirlo en dos posibilidades", anunció de forma directa. Este ambicioso proyecto logístico estará conectado estratégicamente en la parte del Arco Norte, buscando redirigir el denso flujo vehicular y optimizar los tiempos.
La nueva obra de infraestructura carretera está diseñada milimétricamente para captar y distribuir el tránsito proveniente de diversas regiones del centro y sur del país. Slim detalló que esta vía especial permitirá que los vehículos que "vienen de Puebla, de todo el sureste o vienen de Interlomas" se incorporen fluidamente hacia el bajío mexicano. Frente a estos enormes retos de conectividad y movilidad, el hombre más rico de México concluyó su mensaje con una advertencia contundente: "Todo este tipo de construcción son urgentes".