La postura de los millonarios frente a las reformas laborales siempre genera debate público y mediático, especialmente cuando se trata de figuras con un peso económico tan relevante como Carlos Slim Helú. En medio de la discusión legislativa sobre reducir la jornada laboral en México —de 48 a 40 horas semanales— el magnate mexicano volvió a manifestar su desacuerdo y lo hizo reforzando su argumento central: menos horas trabajadas implican, según él, menos ingresos para los trabajadores y menor dinamismo económico.
Carlos Slim Helú se opone a la reducción de la jornada laboral que propone Claudia Sheinbaum: este es su argumento
El empresario rechaza la jornada de 40 horas y plantea que reducir el tiempo laboral afectaría ingresos y productividad, según su postura económica.
-
¿Por qué América Móvil no pertenece a Grupo Carso?: la estrategia de Carlos Slim Helú para seguir siendo el rey de las telecomunicaciones
-
Este empresario será la persona más rica de México cuando Carlos Slim Helú muera
Carlos Slim Helú se opone a la reducción de la jornada laboral que propone Claudia Sheinbaum: este es su argumento
La iniciativa, impulsada desde el Congreso y respaldada por la administración federal como parte de un paquete de cambios que busca mejorar las condiciones laborales, pretende colocarse finalmente en la agenda legislativa antes de que termine el año. Sin embargo, la postura de Slim marca un contraste notable entre los sectores empresariales y las visiones sindicalistas o pro trabajador que empujan la reforma.
Mientras una parte del sector productivo respalda la idea de favorecer la calidad de vida y el equilibrio entre trabajo y descanso, Slim sostiene que el verdadero bienestar pasa por mayores ingresos y no por menos horas de actividad. De hecho, considera que reducir el horario podría llegar a ser contraproducente para los propios trabajadores a largo plazo.
Qué dice Carlos Slim Helú sobre la reducción de la jornada laboral en México
La oposición del empresario no es nueva. Desde finales de 2023, durante la inauguración del Aeropuerto Internacional de Tulum, Slim declaró que “es mejor que las personas trabajen 48 horas y ganen más, a que trabajen 40 y ganen menos”. Esta frase resume su posición central: la jornada laboral no debe acortarse si no existe simultáneamente un incremento proporcional en la productividad o en la retribución.
Para Slim, la clave para mejorar la economía personal y familiar está en el ingreso disponible más que en el tiempo libre. Desde su perspectiva, una reducción obligatoria de la jornada laboral podría presionar a las empresas a recortar gastos o limitar contrataciones, lo que, en última instancia, afectaría los salarios.
Además, el empresario ha planteado anteriormente que el modelo laboral mexicano debería evolucionar en una dirección completamente distinta: trabajar tres o cuatro días a la semana, pero con jornadas más extensas, cercanas a 12 horas, y con una edad de retiro fijada en 75 años. Dicha propuesta, argumentó en su momento, obedece a un cambio demográfico evidente: “cuando se estableció la edad de jubilación en 65 años, la esperanza de vida era esa; hoy alguien que llega a los 60 puede vivir hasta los 90 o 95”.
Este enfoque busca que las personas sigan siendo económicamente activas por más tiempo, reduciendo la presión sobre los sistemas de pensiones, y que su ingreso acumulado durante la etapa productiva sea mayor.
Del otro lado de la discusión, académicos y especialistas han señalado beneficios comprobables al acortar la jornada laboral: mejor salud mental, reducción de estrés, integración familiar y mayor productividad. Estudios como el publicado en la Revista Multidisciplinar Ciencia Latina aseguran que el descanso adicional genera empleados más concentrados, motivados y eficientes.
Sin embargo, los argumentos de Slim conectan de manera directa con la visión empresarial tradicional: si el horario se acorta sin un aumento equivalente en productividad, los resultados financieros se resienten. Y ese, afirma, es el punto crítico que debe evaluarse antes de aprobar una reforma irreversible.
La tensión entre ambos enfoques —bienestar social vs. competitividad productiva— marcará los próximos meses en la discusión legislativa. Mientras tanto, la postura de Carlos Slim Helú seguirá influyendo en el debate público, especialmente porque representa a una parte significativa de los grupos empresariales que observan la reforma con recelo.
Por ahora, el proceso legislativo se mantiene abierto y será el Congreso el que determine si México se suma a los países que han reducido sus jornadas o si opta por mantener el sistema vigente, en línea con lo que postulan voces como la del empresario más influyente del país.


Dejá tu comentario