Junio no solo trae calor: trae también uno de los momentos más críticos para la economía doméstica de millones de familias en México. Encender el aire acondicionado a toda potencia, dejar aparatos conectados sin usar y olvidarse del refrigerador pueden parecer decisiones menores, pero en conjunto tienen el poder de catapultar tu recibo a la tarifa más cara que cobra la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Y lo peor: una vez que caes ahí, salir no es fácil.
El problema no es solo pagar más en un mes. La Tarifa Doméstica de Alto Consumo (DAC) se activa cuando un hogar supera ciertos límites de consumo promedio durante 12 meses consecutivos, lo que significa que las decisiones que tomes ahora tendrán consecuencias que se extenderán hasta el próximo año. En esa categoría desaparece el subsidio federal y el costo del kilowatt-hora se dispara considerablemente frente a lo que pagan el resto de los usuarios.
Lo paradójico es que el subsidio de verano existe precisamente para proteger a los hogares en las épocas más calurosas. Sin embargo, ese beneficio tiene un límite y quien lo rebase no solo pierde el apoyo gubernamental, sino que empieza a pagar la energía a precio de mercado sin ningún tipo de alivio. Conocer cómo funciona el sistema tarifario de la CFE es, hoy más que nunca, una necesidad económica básica.
CFE: así funciona la tarifa de verano
La CFE no aplica una tarifa única para todos los hogares del país. El sistema tarifario doméstico se divide en categorías que van desde la Tarifa 1 hasta la 1F, y la clasificación de cada hogar depende de las temperaturas promedio registradas en su localidad. Las zonas con climas más extremos reciben rangos de consumo subsidiado más amplios, precisamente porque el uso de equipos de enfriamiento es inevitable.
Durante el verano, el beneficio no significa pagar menos por cada kilowatt-hora. Lo que cambia es la cantidad de energía que puedes consumir antes de entrar a los bloques más caros. Dicho de otra forma: tienes más margen, pero ese margen tiene un techo. Rebasarlo de forma sostenida durante el año es el camino directo a la tarifa DAC, donde el subsidio desaparece y el recibo puede duplicarse o incluso triplicarse respecto a lo que pagabas antes.
CFE: aire acondicionado, un enemigo
Ningún electrodoméstico golpea más fuerte el recibo en verano que el equipo de enfriamiento. Especialistas en eficiencia energética calculan que entre 40% y 60% del consumo eléctrico residencial durante los meses calurosos proviene exclusivamente de ventiladores, minisplits y sistemas de aire acondicionado. Es el principal factor que empuja a los hogares hacia la tarifa DAC. Para mantener el consumo bajo control sin renunciar al confort, las recomendaciones son concretas:
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Mantener limpios los filtros del aire acondicionado, ya que el polvo acumulado obliga al equipo a trabajar con mayor esfuerzo y consumir más energía.
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Fijar la temperatura entre 24 y 26 grados Celsius, un rango que equilibra el frescor con la eficiencia.
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Usar temporizadores o funciones automáticas para que el equipo no trabaje de noche cuando el calor baja.
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Apoyarse en ventiladores de techo, que consumen mucho menos y pueden complementar el enfriamiento.
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Apagar el sistema cuando no haya nadie en casa, algo que parece obvio pero que muchos olvidan.
El Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE) estima que estas medidas pueden generar reducciones importantes en el consumo sin afectar la calidad de vida en el hogar.
CFE: otros dispositivos que aumentan el gasto
Hay un fenómeno que pocos relacionan directamente con su recibo de luz: el "vampirismo eléctrico" o consumo fantasma. Televisores, microondas, computadoras, consolas de videojuegos y cargadores siguen consumiendo energía aunque estén aparentemente apagados. En conjunto, pueden sumar varios cientos de pesos por periodo de facturación sin que el usuario lo note. Para atacar este problema, los expertos recomiendan:
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Desconectar los equipos que no se estén usando, no solo apagarlos.
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Sustituir los focos tradicionales por tecnología LED, que consume hasta 80% menos energía.
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Aprovechar al máximo la iluminación natural durante el día.
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Usar multicontactos con interruptor, que permiten cortar la corriente a varios dispositivos al mismo tiempo con un solo movimiento.
El refrigerador, la lavadora y el boiler también tienen un impacto importante. El refrigerador opera las 24 horas y es uno de los electrodomésticos con mayor consumo acumulado. Verificar que sus puertas cierren bien, mantener ventilada la parte trasera y alejarlo de fuentes de calor como estufas puede reducir su gasto. Lavar ropa con agua fría, hacer cargas completas y limitar el uso del boiler eléctrico son acciones que, aunque pequeñas por separado, suman en la factura mensual.
aires acondicionados
El aire acondicionado puede representar más de la mitad del consumo eléctrico de un hogar en verano, según estimaciones de la CFE y el FIDE.
CFE: dispositivos eficientes
La solución de fondo no está solo en modificar hábitos, sino también en actualizar los equipos del hogar. Los programas impulsados por el FIDE siguen promoviendo la sustitución de electrodomésticos viejos por modelos con mayor eficiencia energética, y en 2026 las opciones disponibles son más accesibles que antes. Entre las alternativas que más impacto tienen destacan:
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Minisplits con tecnología inverter, que ajustan su potencia según la temperatura del ambiente en lugar de trabajar siempre al máximo.
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Refrigeradores de bajo consumo, certificados para operar con menos energía sin perder capacidad.
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Sistemas fotovoltaicos residenciales, que permiten generar electricidad propia y reducir la dependencia de la red.
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Equipos con certificaciones de eficiencia energética, respaldados por organismos nacionales e internacionales.
Un aire acondicionado inverter puede consumir hasta 40% menos electricidad que un modelo convencional. En los meses más calurosos del año, esa diferencia se traduce directamente en un recibo más manejable y en una menor probabilidad de caer en la tarifa DAC. Actuar antes de que llegue el próximo recibo —revisar la tarifa asignada, monitorear el consumo con la aplicación CFE Contigo y aplicar medidas desde los primeros días de junio— puede ser la diferencia entre mantener las finanzas en orden o enfrentar un aumento que tardará meses en revertirse.