La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX), Clara Brugada Molina, puso en marcha el programa social "Ciudad que Cuida a quien Cuida", una iniciativa diseñada para visibilizar y respaldar económicamente a todos los ciudadanos que dedican su vida a la atención de personas con discapacidad, enfermos o adultos mayores. A través de este nuevo esquema, el gobierno capitalino entregará depósitos bimestrales de 2,000 pesos, buscando dignificar una labor históricamente marginada dentro de la economía doméstica.
Más allá de la transferencia monetaria, el proyecto pretende estructurar un sistema integral de respaldo físico y emocional. Las autoridades confirmaron que los beneficiarios recibirán acompañamiento directo por parte de un equipo de especialistas y talleristas. Este enfoque busca proveer herramientas de autocuidado y concientización sobre la importancia del trabajo que desempeñan diariamente dentro de los hogares, redistribuyendo esta responsabilidad entre las familias, el sector privado y el gobierno.
Aunado a esto, los cuidadores quedarán vinculados a la red de servicios que ofrecen las Utopías, permitiéndoles acceder a programas deportivos y culturales. Como beneficio adicional, los inscritos serán elegibles para integrarse a "Colibrí Viajero", una política pública que facilita viajes gratuitos a distintos puntos del país, promoviendo el derecho al esparcimiento de quienes suelen vivir en aislamiento por sus labores de asistencia.
La ruta hacia un padrón universal de cuidadores en CDMX
El arranque del programa, operado bajo el paraguas del Sistema Público de Cuidados, contempló la entrega inicial de apoyos a 1,000 personas. De este primer grupo, el 85% son mujeres, una estadística que, según subrayó Brugada Molina, refleja cómo la sociedad ha obligado históricamente al sector femenino a absorber de manera exclusiva las tareas de cuidado familiar.
No obstante, el objetivo central de la administración es expandir este padrón. Araceli Damián González, titular de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social (Sebien), precisó que la meta es integrar a más hombres y mujeres de las 16 alcaldías hasta alcanzar la universalidad. La funcionaria destacó que esta intervención gubernamental es vital para cerrar las brechas de género, permitiendo que las cuidadoras puedan retomar proyectos de desarrollo personal o colectivo que habían quedado postergados.
Requisitos de edad y residencia para aplicar
Para ser considerado dentro de esta etapa de afiliación, los interesados deben cumplir con una serie de criterios estrictos publicados recientemente en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México. El filtro principal establece que el solicitante debe tener entre 18 y 56 años de edad al momento del registro.
Asimismo, es obligatorio comprobar que se radica permanentemente en la capital del país. Las reglas de operación son claras en cuanto a la duplicidad de recursos: ninguna persona podrá ser dada de alta si actualmente ya recibe algún otro apoyo gubernamental de la misma naturaleza o esquema de manera simultánea.
Documentación y acreditación médica requerida
Una vez que se cumpla con el perfil de edad y residencia, la unidad responsable de la incorporación solicitará el llenado de una solicitud oficial de ingreso al programa. Este formato deberá ir acompañado del expediente básico del solicitante, el cual incluye la Clave Única de Registro de Población (CURP) y una identificación oficial vigente con fotografía, aceptándose la credencial de elector, identificaciones del IMSS o ISSSTE, cédula profesional, cartilla militar o licencia de conducir.
En caso de que el domicilio actual no coincida o no sea visible en la identificación, será necesario presentar un comprobante reciente. Las autoridades validarán el recibo de teléfono, predial, agua, luz, gas, un contrato de arrendamiento o una constancia de residencia expedida directamente por la alcaldía correspondiente.
Finalmente, el expediente debe avalar la condición de vulnerabilidad del paciente que recibe la asistencia. Para ello, se exige presentar la identificación oficial de la persona con alta necesidad de cuidados y un Certificado Médico de Discapacidad. Este último documento debe ser emitido por una instancia de salud pública donde se detalle el diagnóstico médico, ya sea a través de una Constancia de Discapacidad y Funcionalidad o un Certificado Médico General que indique expresamente la dependencia o necesidad alta de cuidados por parte de un tercero.