El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 puso en marcha un nuevo escenario comercial a nivel global, marcado por las tensiones y la amenaza de nuevos aranceles desde Estados Unidos. Desde un principio, el mandatario estadounidense intentó imponer sus condiciones con amagos que provocaron volatilidad en el peso e incertidumbre en las inversiones del nearshoring. México fue uno de los principales apuntados, pero en el Palacio Nacional de la Ciudad de México (CDMX) nunca se desesperaron: después de un año y medio de sacudidas, Claudia Sheinbaum parece haber encontrado la fórmula para domar a la bestia.
Claudia Sheinbaum, ¿la domadora de Donald Trump?: las amenazas de EEUU hieren poco a México y el acuerdo comercial de 0% aranceles parece ser inminente
La mandataria aún no canta victoria, pero se la escucha tranquila al hablar del tema cuando es consultada. "Vamos bien", resaltó en la más reciente Mañanera del Pueblo.
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Claudia Sheinbaum, a un paso del acuerdo comercial con Donald Trump: "Que no haya más aranceles"
Claudia Sheinbaum, Donald Trumo y la "guerra" de aranceles.
En la Mañanera del Pueblo de este martes, tal como se conoce a las conferencias de prensa matutinas de la jefa de Estado, adelantó que Marcelo Ebrard, titular de Economía, se reunirá con pares estadounidenses para empezar a cerrar un nuevo acuerdo comercial que deja en una posición aún más privilegiada al país. "Vamos bien, todavía no cerramos un acuerdo mayor", remarcó Sheinbaum.
"Nuestro objetivo es disminuir aranceles de acero y vehículos, y que no haya mas aranceles. Para ello, son una serie de acuerdos en los que estamos trabajando donde, en ningún caso, se vulnera la soberanía o nuestra visión del desarrollo", agregó. El mensaje político es claro, pero detrás de las puertas, el verdadero reto de Ebrard es convencer a Washington de que México no es una puerta trasera para la triangulación de manufacturas chinas. En varias ocasiones, Trump ha buscado condicionar lo económico a través de los temas de Seguridad, pero Sheinbaum ha tenido que hacer malabares para mantener el equilibrio entre el pragmatismo estratégico y el discurso soberano.
"Cabeza fría", la estrategia de Sheinbaum ante los embates de Trump
Como la película "Hechizo del tiempo", la relación Trump-Sheinbaum ha vivido en loop la misma situación en varias ocasiones: amaneza de Trump de nuevos arancales, llamada telefónica entre ambos y acuerdo para un pausa. Los primeros meses de 2025 estuvieron marcados por esta dinámica, la cual alteró la tranquilidad de Palacio Nacional pero creó una templanza en el Palacio Nacional que luego los haría más fuertes.
"Cabeza fría", fue la respuesta reiterada de Sheinbaum ante las declaraciones acusatorias de Trump. La estrategia siempre fue clara: no engancharse en la estridencia del Gobierno de Estados Unidos, sino buscar una vía de negociación privada basada en concesiones calculadas.
El momento más álgido se vivió en febrero de 2025, cuando desde Estados Unidos se anunció un 25% de aranceles a todos los productos mexicanos si no había un mayor control en la frontera en materia de drogas y migración ilegal. ¿La respuesta? Un pragmatismo puro: México operó como muro de contención y desplegó 10,000 elementos de la Guardia Nacional y del Ejército en puntos estratégicos de Tijuana, Sonoyta y Matamoros. Fue un intercambio claro en el tablero geopolítico: concesiones de seguridad fronteriza a cambio de paz comercial.
México mantiene su posición privilegiada con Estados Unidos a nivel comercial
En julio de 2026, Estados Unidos impuso una nueva ola de aranceles (bajo la Sección 301) del 10% y 12.5% a 60 economías, justificando la medida en la falta de prohibiciones efectivas a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso. A México se le asignó formalmente un arancel del 10% bajo este argumento.
Sin embargo, el T-MEC actúa como un escudo: todas las exportaciones mexicanas que cumplen con las estrictas reglas de origen del tratado (conocidas como bienes "calificados" para el T-MEC) están exentas de este arancel general del 10%. Marcelo Ebrard, por aquellos días, confirmó que más del 80% de las exportaciones del país hacia EEUU uedan excluidas de estos nuevos gravámenes porque cumplen con el tratado.
Esta exención es la que permite que el grueso de la manufactura mexicana siga ingresando libre de aranceles al mercado estadounidense. Por ende, la posición mexicana se considera "de privilegio" con respecto al resto de los países del mundo. No obstante, en la era Trump nada es definitivo. Toda esta presión arancelaria es, en el fondo, la táctica de ablandamiento de Washington de cara a la revisión obligatoria del T-MEC. Sheinbaum ha ganado tiempo y estabilidad económica, demostrando que con frialdad y cálculo político, a la bestia no se le doma, pero sí se le puede llevar el paso.



