En el mundo de los millonarios, suele pensarse que los hijos de grandes empresarios tienen el camino asegurado. Sin embargo, algunos optan por construir su propio rumbo desde jóvenes, buscando independencia, experiencia y una visión propia de los negocios. Ese es el caso de Cristóbal Salinas Medina, quien con solo 16 años ya demuestra que el emprendimiento no es exclusivo de los adultos ni de quienes cuentan con largos años de carrera profesional.
El hijo de Ricardo Salinas Pliego que quiere hacer su propio camino y ya gana mucho dinero con su propio negocio de crepas y smoothies
El hijo de Ricardo Salinas Pliego impulsa su propio negocio de alimentos y ya genera ingresos con Munchify, su emprendimiento a los 16 años.
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Salinas Pliego transmite el espíritu emprendedor a sus hijos.
Lejos de conformarse con el legado familiar, Cristóbal decidió involucrarse desde temprana edad en actividades empresariales reales. Su intención no solo es aprender cómo funciona el ecosistema de negocios desde adentro, sino también generar ingresos con un proyecto propio que él mismo pueda administrar, mejorar y hacer crecer. Con esta visión, dio vida a un pequeño concepto gastronómico que hoy ya funciona como un emprendimiento formal.
El resultado es Munchify, un negocio que mezcla creatividad juvenil, administración inteligente y el apoyo adecuado para convertir una idea sencilla en un proyecto rentable. Y aunque su apellido lo vincula a uno de los empresarios más influyentes del país, la iniciativa, el trabajo diario y las decisiones detrás de este emprendimiento son completamente suyas.
Cómo es el negocio de Cristóbal Salinas Medina
A sus 16 años, Cristóbal Salinas Medina lanzó Munchify, un pequeño local que ofrece crepas, smoothies, “munchies” y sándwiches preparados al momento. El concepto nació como una propuesta accesible para jóvenes y trabajadores que buscan alimentos rápidos, frescos y con un toque casero. Aunque modesto en tamaño, el negocio ha tenido suficiente éxito para abrir una segunda sucursal, ubicada dentro de las instalaciones de TV Azteca Ajusco, un punto con gran flujo interno de visitantes y empleados.
A sus 16 años, Cristóbal Salinas Medina lanzó Munchify, un pequeño local que ofrece crepas, smoothies, “munchies” y sándwiches preparados al momento
Cristóbal no trabaja solo: comparte la operación con sus amigos Mauricio y Javier, quienes se convirtieron en sus socios desde el inicio. Entre los tres administran inventario, atención al cliente, preparación de alimentos y promoción del local. Este enfoque colaborativo les ha permitido aprender sobre gestión, trabajo en equipo y servicio, habilidades indispensables para cualquier emprendedor.
Quien primero dio a conocer el proyecto fue su madre, María Laura Medina, a través de redes sociales. En Instagram expresó lo orgullosa que se siente del trabajo de su hijo y hasta reveló su producto favorito: el sándwich de jamón serrano. También ha compartido algunos consejos para mejorar el negocio, como reforzar la iluminación del local y cuidar la experiencia del cliente. Para Cristóbal, estos aportes han sido clave para profesionalizar el servicio y ajustar detalles que hacen más atractivo el punto de venta.
Además de operar Munchify, Cristóbal ya se involucra en espacios empresariales más amplios. En marzo participó en una conferencia con líderes de Grupo Salinas, donde pudo intercambiar ideas sobre emprendimiento, innovación y liderazgo. Su participación dejó ver que, además de vender comida, tiene interés por profundizar en temas de empresa y ampliar su visión hacia futuros proyectos.
Cristóbal Salinas Medina: dónde estudia
El joven empresario estudia en el Colegio Humanitree, una institución fundada por sus propios padres y diseñada para fomentar la creatividad, el pensamiento crítico y el desarrollo de proyectos reales desde temprano. Este modelo educativo impulsa a los alumnos a experimentar, emprender y explorar ideas más allá del aula tradicional.
De acuerdo con su madre, Cristóbal es “inquieto, ocurrente y con una gran visión”, atributos que encajan perfectamente con el espíritu del colegio y que explican por qué decidió emprender a tan corta edad. La combinación entre formación académica y práctica empresarial ha sido un pilar clave en su crecimiento.
A pesar de su juventud, Cristóbal ya ha demostrado que no quiere depender del apellido Salinas Pliego, sino construir una trayectoria propia. Y si su primer negocio es un indicador del camino que seguirá, no cabe duda de que será un nombre que seguiremos escuchando en el ecosistema emprendedor mexicano.




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