El Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) cuenta con un modelo de atención integral para personas que atraviesan problemas de salud mental, con un equipo multidisciplinario que incluye especialistas en psiquiatría, psicología, psico-geriatría, nutrición y electrofisiología. El programa busca atender no solamente los síntomas, sino también recuperar la funcionalidad, la autonomía y la estabilidad emocional de los derechohabientes.
El programa del IMSS para la salud mental: de qué se trata y a quiénes les servirá
El organismo de previsión social mexicano por excelencia largó un programa especial innovador. Entérate de qué se trata.
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El programa del IMSS para la salud mental: de qué se trata y a quiénes les servirá
Uno de los casos difundidos por el instituto es el de Luz María, una contadora pública y profesora que durante 35 años trabajó como docente. La mujer llegó al Hospital de Psiquiatría “Morelos”, en la Ciudad de México, después de atravesar un cuadro de ansiedad severa, estrés prolongado y un deterioro que comenzó a afectar actividades cotidianas.
Después de más de cinco años de atención, la paciente registró una mejoría superior al 90% de sus síntomas, de acuerdo con el médico psiquiatra Hugo Alberto Andriano Vicencio, subdirector médico de la unidad. Su experiencia también sirvió al IMSS para remarcar que acudir con profesionales por problemas de ansiedad, estrés o depresión no significa estar “loco” ni ser débil.
La salud mental, una preocupación creciente en México
El modelo de atención del IMSS está dirigido a derechohabientes que necesitan intervención profesional ante diferentes situaciones que afectan su bienestar emocional y su capacidad para desarrollar actividades cotidianas. En el caso de Luz María, el deterioro estuvo relacionado con una combinación de estrés, problemas económicos y la responsabilidad de cuidar a su esposo después de que él sufrió dos infartos y un evento cerebral.
La situación llegó a afectar incluso cuestiones básicas de autocuidado. La paciente relató que había dejado de bañarse y arreglarse, además de perder el interés por actividades que anteriormente disfrutaba, señales que fueron atendidas por el equipo especializado del hospital.
El programa contempla una intervención que combina distintas disciplinas. Luz María fue atendida por profesionales de psiquiatría, psicología, psico-geriatría y nutrición, además de recibir evaluaciones periódicas y ajustes supervisados en su tratamiento. El objetivo es que la persona pueda recuperar progresivamente su estabilidad emocional y funcionalidad.
La paciente había buscado previamente atención psicológica privada, aunque aseguró que no había conseguido avances importantes. En el Hospital de Psiquiatría “Morelos”, fue canalizada a diferentes especialistas y recibió seguimiento constante como parte de su proceso de recuperación.
El caso también muestra que el tratamiento puede prolongarse durante el tiempo que sea necesario según la evolución de cada persona. Actualmente, Luz María continúa bajo seguimiento de psico-geriatría y, según el IMSS, presenta un pronóstico favorable gracias a su adherencia al tratamiento y a las recomendaciones de autocuidado.
"No estás loco": el testimonio de un médico que trabaja en el programa
El doctor Hugo Alberto Andriano Vicencio explicó que cuando Luz María llegó al hospital presentaba ansiedad severa, deterioro funcional y afectaciones en diferentes ámbitos de su vida. El especialista señaló que el contexto de estrés sostenido y las responsabilidades familiares habían incrementado la carga emocional que atravesaba la paciente.
Una de las claves del tratamiento fue acompañarla sin plantear que los problemas de su vida podían desaparecer de un momento a otro. La propia paciente recordó una frase que recibió del médico: “no te voy a cambiar tu vida, te voy a llevar a sobrellevarla”.
Con el seguimiento profesional, las crisis disminuyeron y aumentó su estabilidad emocional. El IMSS informó que la paciente actualmente utiliza una cuarta parte de la dosis de medicación que tenía establecida anteriormente, siempre dentro de un proceso supervisado por el personal médico.
Luz María también destacó los cambios que consiguió en su vida diaria. “Ahora me baño diario, me arreglo, aunque no salga, pero me arreglo, me quiero sentir bonita”, contó al referirse a una recuperación que, para ella, también se refleja en acciones cotidianas.
La paciente recomendó a quienes atraviesan dificultades emocionales buscar atención profesional y consultar con un psicólogo o psiquiatra. Su mensaje fue directo: recibir tratamiento por ansiedad, estrés o problemas de salud mental no significa estar “loco” ni ser débil.
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