Entre las historias que suelen llamar la atención en el universo de los millonarios y las grandes empresas mexicanas está la de Deiman, una compañía que comenzó fabricando colorantes y saborizantes y terminó construyendo un negocio internacional.
Una compañía fundada en 1938 convirtió una de sus formulaciones más reconocibles en parte de la historia de los sabores consumidos en México.
Fue el creador de la paleta sabor grosella y hoy opera en nueve paises con su empresa.
Entre las historias que suelen llamar la atención en el universo de los millonarios y las grandes empresas mexicanas está la de Deiman, una compañía que comenzó fabricando colorantes y saborizantes y terminó construyendo un negocio internacional.
La empresa nació en Ciudad de México el 7 de noviembre de 1938, fundada por Francisco Medina González junto con sus hermanos Andrés, Mariano y Manuel Medina. Su objetivo inicial era desarrollar una industria mexicana dedicada a los colorantes y saborizantes utilizados en alimentos.
Décadas después, Deiman cuenta con más de 1,000 productos, presencia en nueve países y un catálogo que incluye saborizantes, colorantes, esencias y productos semipreparados para diferentes industrias. Entre sus productos más conocidos se encuentra la esencia de grosella, vinculada con sabores presentes en paletas, raspados, gelatinas y bebidas.
La historia de la compañía está directamente relacionada con una formulación que terminó convirtiéndose en una de sus referencias más reconocibles. Manuel Medina, uno de los hermanos fundadores, experimentó con distintas variedades de grosella que conoció durante sus viajes.
A partir de esas experiencias desarrolló un perfil artificial que combinaba características de diferentes variedades de la fruta. José Medina Flores, integrante de la familia y director de la empresa, explicó posteriormente que se trataba de una especie de combinación de distintos perfiles de grosella, en lugar de reproducir exactamente una sola variedad.
Por eso, la historia empresarial requiere una precisión: Deiman no creó la fruta ni inventó su sabor natural. Lo que desarrolló fue una formulación artificial que posteriormente se utilizó en productos como paletas, raspados y bebidas. Los reportes empresariales ubican el desarrollo de esa formulación entre las décadas de 1940 y 1960. Para 2016, la grosella todavía representaba alrededor de 4% de las ventas de saborizantes de Deiman y generaba más de 10 millones de pesos, según cifras proporcionadas por la compañía.
El paso de las décadas no hizo desaparecer aquella formulación. En 2026, Deiman continúa comercializando una Esencia Grosella Ref. 732, además de otros productos relacionados con ese sabor. La empresa ofrece presentaciones destinadas a diferentes usos, entre ellos bebidas, gelatinas, productos lácteos y alimentos congelados. También comercializa un concentrado D-15 de grosella, colorantes Rojo Grosella y un jarabe destinado a raspados, granitas y aguas frescas.
El sabor que ayudó a construir parte de la identidad de la compañía ahora convive con un catálogo mucho más amplio. Deiman informó en agosto de 2026 que a lo largo de su historia desarrolló más de 4,000 sabores y colores y que actualmente cuenta con más de 1,000 unidades de mantenimiento de existencias (SKUs) y ocho marcas activas.
La expansión de la compañía comenzó a tomar fuerza fuera de México antes de alcanzar su escala actual. En 2017, aproximadamente 3% de su producción se destinaba a exportaciones y la empresa buscaba ampliar su presencia en mercados latinoamericanos como Colombia y Perú.
Para 2019, Deiman ya reportaba operaciones en distintos mercados de Centro y Sudamérica. En 2026, la compañía afirma tener presencia en nueve países y contar con cinco centros de distribución en América. Su operación mexicana también tiene una amplia red de clientes. La empresa reportó abastecer a más de 36,000 paleterías y neverías, 67,000 panaderías y 94,000 cafeterías, además de restaurantes, hoteles, cines, estadios, tiendas de conveniencia y compañías de diferentes ramas de la industria alimentaria.
El crecimiento internacional estuvo acompañado en 2026 por una renovación de la identidad de Deiman. En agosto, la compañía presentó la plataforma “Confianza para crear”, con cambios en su identidad visual, empaques, materiales comerciales y comunicación digital. La nueva imagen responde a una estrategia que busca mantener una presentación común en los mercados donde opera. José Medina, director general, señaló que la empresa busca competir globalmente con una identidad unificada, mientras que Eva Deneken, directora comercial internacional, explicó que trabajan para ampliar su presencia tanto en mercados actuales como en nuevos destinos.
El objetivo de largo plazo está ligado a una fecha concreta: 2038, cuando Deiman cumplirá 100 años. Para entonces, la compañía busca tener presencia en todos los continentes.