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1 de junio 2026 - 14:00

Fundó un negocio de muebles en CDMX con sus 6 hijos, se convirtió en un imperio y ahora ya no existe: sus sucursales quedaron totalmente abandonadas

De un pequeño local familiar a una cadena reconocida por sus comerciales y ventas a crédito: así terminó una marca emblemática del consumo mexicano.

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 Fundó un negocio de muebles en CDMX con sus 6 hijos, se convirtió en un imperio y ahora ya no existe: sus sucursales quedaron totalmente abandonadas

En Ciudad de México (CDMX), una pequeña tienda de apenas 12 metros cuadrados logró transformarse en una de las cadenas de mueblerías más recordadas por generaciones de consumidores mexicanos. Su crecimiento fue acelerado, su publicidad inundó la televisión y su presencia llegó a distintas ciudades del país, pero su final dejó locales vacíos, edificios deteriorados y un nombre que hoy sobrevive más por la nostalgia que por la actividad comercial.

Durante décadas, Hermanos Vázquez construyó una identidad ligada al crédito, las promociones y una fuerte estrategia publicitaria. La empresa pasó de un negocio familiar fundado por inmigrantes españoles a una marca con decenas de sucursales distribuidas entre la capital mexicana y otros estados. Sin embargo, el éxito no fue permanente. Sin anuncios públicos sobre su cierre y tras reducir su presencia mediática, la compañía desapareció del panorama comercial mexicano, mientras varias de sus instalaciones quedaron en completo abandono.

Esta es la historia de Hermanos Vázquez

La historia de Hermanos Vázquez comenzó en 1950, cuando Venancio Vázquez, acompañado por su esposa y sus seis hijos, llegó a México procedente de Avión, en la provincia española de Ourense, Galicia. Instalados en la Ciudad de México (CDMX), el patriarca trabajaba como fabricante artesanal de muebles.

VAZQUES MUEBLES

Una situación familiar cambió el rumbo del emprendimiento. Debido a una enfermedad de su esposa, un médico recomendó mudarse a un clima más cálido, por lo que la pareja se trasladó a Veracruz. Antes de hacerlo, Venancio dejó el negocio en manos de sus hijos: Aurelio, Sara, Apolinar, Mario, Olegario y Abel Vázquez Raña.

La primera tienda abrió sus puertas en la colonia Buenavista, dentro de la alcaldía Cuauhtémoc. Inicialmente operó como Almacenes Vázquez, nombre que posteriormente evolucionó hasta convertirse oficialmente en Hermanos Vázquez. Con el paso de los años, la compañía apostó por un modelo comercial que resultó atractivo para miles de familias mexicanas: ventas de muebles al contado y también a crédito. Esa combinación permitió ampliar su base de clientes y fortalecer su expansión.

Durante las décadas siguientes, la empresa multiplicó sus puntos de venta. Primero llegó una sucursal en Copilco, sobre Avenida Universidad; más tarde apareció la tienda de Cuemanco, considerada una de las más grandes de la cadena y utilizada también como bodega. Para la década de 1990, Hermanos Vázquez ya tenía presencia en múltiples zonas de la capital y el Estado de México, con establecimientos en Interlomas, Universidad, Cuemanco, Ermita Iztapalapa, Arboledas, Plaza Aragón y Cuautitlán Izcalli. La expansión también alcanzó entidades como Puebla y Querétaro.

Su popularidad no se limitó a las tiendas. La compañía desarrolló una estrategia publicitaria muy reconocible en la televisión mexicana. El tema musical “Jinetes en el cielo” se convirtió en parte de su identidad sonora, mientras distintas figuras del entretenimiento aparecían promocionando ofertas, inauguraciones y campañas comerciales.

Entre quienes participaron en su publicidad estuvieron Manuel “Loco” Valdés, Xavier López, Fernando Luján, Alfredo Adame, Eduardo Videgaray y otros rostros conocidos de la pantalla mexicana. La marca alcanzó un nivel todavía mayor de exposición al integrarse como anunciante en el programa En Familia con Chabelo, donde sus promociones formaron parte del entorno televisivo que veía buena parte del país cada fin de semana.

El fin de Hermanos Vázquez

Después de décadas de expansión y notoriedad mediática, la empresa comenzó a perder visibilidad. A partir de 2014, el público dejó de ver los tradicionales anuncios televisivos y radiofónicos que durante años habían acompañado a la cadena.

Aunque no hubo un gran anuncio oficial que marcara su cierre, las sucursales comenzaron a desaparecer silenciosamente. Varias unidades quedaron vacías, cerradas y deterioradas, conservando únicamente el distintivo logotipo azul con forma de etiqueta. La antigua sede de Buenavista, donde todo había comenzado, permaneció abandonada aun conservando rastros visibles de la marca en su fachada. El mismo destino alcanzó a inmuebles emblemáticos como las sucursales de Cuemanco y Universidad.

El caso de Cuemanco mostró un cambio radical de uso: el predio terminó transformado en un centro comercial conocido como Pabellón Cuemanco. En contraste, la sede de Universidad permaneció desocupada durante años. Posteriormente, ese espacio apareció vinculado a planes para convertirse en instalaciones relacionadas con Imagen Televisión, proyecto que provocó inconformidad entre habitantes de la zona por temas asociados al impacto ambiental y a la construcción prevista en un área cercana a espacios ecológicos vinculados con Ciudad Universitaria y el entorno de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

MUEBES VAZQUEZ

Antes de su desaparición definitiva, la empresa todavía había intentado mantener actividad comercial. Incluso realizó una alianza con otra compañía del sector mobiliario para vender productos de su catálogo en establecimientos externos. No obstante, el intento no alcanzó para revertir la caída. Lo que alguna vez fue un imperio del mobiliario mexicano terminó convertido en una marca ausente del mercado, con edificios abandonados como testigos de una historia empresarial que marcó una época del consumo en México.

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