5 de octubre 2026 - 14:00

Perdió todo en pandemia, logró reinventar su negocio en Querétaro y hoy cuenta con más de 15 sucursales

Una crisis que parecía ponerle punto final al negocio terminó abriendo la puerta a un modelo distinto de expansión gastronómica.

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Perdió todo en pandemia, logró reinventar su negocio y hoy cuenta con más de 15 sucursales

Hablar de millonarios en el mundo de los negocios suele remitir a grandes inversiones y compañías consolidadas, pero algunas historias empresariales comienzan de una manera mucho más sencilla. Catástrofe Sandwich Bar nació con una propuesta gastronómica específica y terminó desarrollando un modelo que le permitió llevar sus productos a distintas ciudades de México.

La marca fue creada por Elliot Poumian Varela y comenzó operaciones en Querétaro en 2018. Su apuesta consistió en tomar un alimento cotidiano y convertirlo en el centro de una propuesta especializada, con sándwiches de gran tamaño, diferentes combinaciones y una identidad propia.

El crecimiento posterior no estuvo basado únicamente en abrir restaurantes tradicionales. La empresa encontró otra manera de multiplicar sus puntos de operación: permitir que restaurantes y otros espacios ya existentes incorporaran la preparación de sus productos, apoyándose en plataformas de entrega y en un esquema de cocina que requería menos infraestructura.

La historia de Catástrofe Sandwich Bar y su éxito comercial

El primer capítulo de la marca se escribió en Querétaro, donde Poumian abrió un pequeño establecimiento en 2018. La propuesta buscaba recuperar el concepto del sándwich mexicano desde una perspectiva gastronómica diferente, utilizando pan de caja y combinaciones abundantes de ingredientes.

Catástrofe Sandwich Bar comenzó en Querétaro con una propuesta centrada en sándwiches de gran tamaño y combinaciones propias.

El menú se convirtió en uno de los elementos distintivos del proyecto. La marca desarrolló 12 variedades de sándwiches, elaborados con panes de varios niveles y combinaciones que incluyen ingredientes como pollo, tocino, quesos, vegetales y diferentes salsas. También incorporó complementos propios, entre ellos papas y un helado de mazapán.

Pero el producto por sí solo no explica la expansión. El verdadero cambio llegó cuando la empresa comenzó a pensar el restaurante no solamente como un lugar físico, sino como una marca que podía instalarse dentro de otras cocinas.

Ese planteamiento modificó las condiciones necesarias para abrir un nuevo punto. En lugar de construir desde cero un establecimiento con salón, mobiliario y una estructura completa, el concepto podía funcionar desde una cocina que ya estuviera operativa.

La pandemia terminó acelerando esa transformación. En 2020, cuando numerosos restaurantes tuvieron que suspender sus operaciones, Catástrofe encontró en el modelo de dark kitchen una alternativa para continuar vendiendo sin depender de la atención presencial.

El primer experimento de expansión bajo esta fórmula se realizó en una cocina ubicada en la Ciudad de México. Después llegaron operaciones en otras ciudades, entre ellas Monterrey, Querétaro, Cabo San Lucas, Mazatlán, Guadalajara y Pachuca. Para 2023, la marca ya reportaba 12 puntos bajo este modelo.

El modelo de dark kitchen permitió a la marca incorporar nuevos puntos de venta aprovechando cocinas que ya estaban operativas.

La particularidad estaba en que una nueva sucursal podía funcionar dentro de un restaurante existente o incluso en una cocina doméstica, siempre que cumpliera con las condiciones necesarias para operar. Catástrofe proporcionaba recetas, capacitación y acompañamiento para incorporar el menú y utilizar las plataformas de entrega.

Este formato también reducía una de las principales barreras para quienes querían entrar al negocio gastronómico: la necesidad de contar con un establecimiento propio. La empresa llegó a plantear inversiones iniciales relativamente bajas para quienes se incorporaran a su esquema de sucursales.

Otro elemento del modelo era la flexibilidad. Los operadores podían establecer sus horarios y recibir directamente los ingresos generados por las plataformas de entrega, mientras la marca ofrecía apoyo en aspectos como capacitación y vinculación con proveedores.

La estrategia terminó llevando a Catástrofe a una nueva etapa. En 2024, la empresa informó que había alcanzado 15 sucursales en diferentes regiones del país, con presencia en zonas del norte, centro y sur de México.

La expansión continuó apoyándose en aplicaciones como DiDi Food, Rappi y Uber Eats, que permitieron que los productos llegaran directamente a los consumidores sin que cada punto necesitara desarrollar una infraestructura tradicional de atención al público.

La empresa alcanzó 15 sucursales en distintas regiones de México mediante un esquema de expansión diferente al restaurante tradicional.

El caso de Catástrofe Sandwich Bar muestra que la transformación del negocio no estuvo solamente en el producto. La marca convirtió su forma de operar en parte de su propuesta comercial y encontró una manera de multiplicar presencia utilizando cocinas que ya existían.

Así, la crisis sanitaria que puso en jaque al restaurante original terminó funcionando como el momento en que la empresa cambió su modelo. Lo que había comenzado como un establecimiento de sándwiches en Querétaro pasó a convertirse en una estructura de expansión basada en tecnología, entregas y alianzas con otros operadores gastronómicos.

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