El mercado de los coleccionables deportivos experimenta una transformación histórica tras el ingreso de una nueva empresa que ha tomado el control de los derechos de impresión y distribución de cromos oficiales del Mundial FIFA. Este cambio de mando pone fin a décadas de predominio por parte de las firmas tradicionales que dominaban el sector a nivel global.
El mercado de las estampas de la Copa del Mundo se prepara para una transformación histórica. Tras casi sesenta años de una relación icónica con Panini, la FIFA ha decidido dar un giro de timón al otorgar a Fanatics —mediante su filial Topps— la licencia exclusiva para fabricar el álbum y las colecciones oficiales del Mundial, además de otros torneos internacionales. Este relevo entrará en vigor en 2031, permitiendo que la firma italiana complete el ciclo actual que concluye con la edición de 2030.
Quién es el dueño de Fanatics
Detrás de Fanatics está la figura de Michael Rubin, un empresario cuya trayectoria rompe con el estereotipo del heredero de grandes fortunas. Criado en una familia de clase media en Pensilvania, Rubin enfrentó retos considerables durante su etapa escolar en Plymouth Whitemarsh, donde sus problemas de lectura y un impedimento en el habla lo llevaron a ser cuestionado por su entorno.
Sin embargo, su instinto para los negocios despertó a los 11 años. Tras aprender a dar mantenimiento a equipos de esquí en un campamento en Oregon, montó un taller en el sótano de su casa. Lo que empezó como un ingreso de 2,500 dólares anuales escaló rápidamente; a los 13 años ya facturaba 25,000 dólares y, poco tiempo después, sus ganancias alcanzaron los 500,000 dólares tras abrir su propio local.
El primer gran obstáculo llegó debido a un invierno inusualmente cálido que paralizó las ventas de equipo de nieve. Con apenas 16 años, Rubin se encontró con una deuda de 200,000 dólares y un inventario estancado. La situación se resolvió cuando un abogado notó que, por su minoría de edad, sus obligaciones financieras no eran legalmente vinculantes. Sus acreedores aceptaron un pago de 38,000 dólares para saldar la cuenta, préstamo que su padre le otorgó bajo la condición de que ingresara a la universidad.
Rubin detectó que el sector de los productos deportivos era plano y carecía de innovación. Su visión fue transformar Fanatics en un ecosistema integral que combina:
- Licencias exclusivas: Acuerdos a largo plazo con gigantes como la NFL, la MLB, el Manchester United y el Real Madrid.
- Producción y logística: Un modelo capaz de responder a la demanda de los aficionados casi de forma inmediata.
- Uso de datos: Tecnología aplicada para conocer directamente al consumidor final.
Gracias a una estrategia de adquisiciones agresivas y el respaldo de fondos de inversión globales como SoftBank y Alibaba, la empresa alcanzó una valuación de 31,000 millones de dólares hacia finales de 2022. Además, ha diversificado su presencia hacia el sector de las apuestas digitales con la compra de las operaciones de PointsBet en EE. UU.
Para la FIFA, el movimiento representa una transición hacia un modelo más tecnológico y agresivo en términos de monetización. No obstante, Fanatics enfrenta un desafío que va más allá de lo económico: el factor nostalgia. Durante décadas, Panini no solo vendió papel, sino que instauró un ritual cultural de intercambio y memoria colectiva que une a distintas generaciones.
A partir de 2031, Fanatics tendrá la misión de utilizar su escala global y sus plataformas digitales para redefinir el coleccionismo, buscando que el álbum del Mundial sea el primer paso para una conexión mucho más estrecha y personalizada con los aficionados de todo el planeta.