Una de las preguntas más recurrentes sobre la seguridad social en los adultos mayores, es si es posible contar con la credencial del INAPAM y, al mismo tiempo, recibir los depósitos de la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores. La respuesta es afirmativa y, de hecho, es la estrategia financiera recomendada para maximizar la calidad de vida en la tercera edad.
Para poder combinar ambos beneficios, el requisito principal es cumplir con los rangos de edad establecidos por las reglas de operación vigentes en 2026. Mientras que la tarjeta del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) se puede tramitar a partir de los 60 años, el registro para la Pensión del Bienestar se habilita formalmente al cumplir los 65 años.
Esto significa que todos los mexicanos de 65 años o más tienen el derecho constitucional de gozar de ambos programas de manera simultánea.
¿Qué adultos mayores pueden tener ambos apoyos?
No todos los adultos mayores acceden a ambos beneficios al mismo tiempo debido a la brecha generacional entre los 60 y los 65 años. Aquellos ciudadanos que se encuentran en el rango de los 60 a 64 años únicamente pueden gozar de los descuentos y servicios que ofrece la credencial INAPAM. Sin embargo, en cuanto cumplen la edad mínima para la pensión universal, se convierten en el grupo que puede "combinar" el flujo de efectivo con el ahorro directo en compras.
Es fundamental entender que estos programas no se excluyen entre sí porque tienen naturalezas jurídicas distintas. La credencial INAPAM funciona como un identificador que otorga descuentos por derecho, mientras que la Tarjeta del Bienestar es un instrumento bancario vinculado a un derecho constitucional de pensión económica. Por lo tanto, no existe ninguna restricción legal ni administrativa que impida a una persona de 65 años presentar su INAPAM para obtener un descuento en una farmacia y pagar el saldo restante con su Tarjeta del Bienestar.
Diferencias clave entre la credencial INAPAM y la Tarjeta del Bienestar
Para aprovechar al máximo estos recursos, es vital distinguir sus funciones. La Tarjeta del Bienestar es el medio por el cual el Gobierno de México dispersa el apoyo económico bimestral. Con ella, el beneficiario puede retirar efectivo en cajeros del Banco del Bienestar sin comisiones, pagar en establecimientos con terminal punto de venta y realizar compras en línea. Su valor radica en el flujo de dinero líquido que recibe el adulto mayor.
Por su parte, la credencial INAPAM no almacena dinero. Su valor es el ahorro porcentual. Al presentarla en establecimientos con convenio, el usuario puede obtener rebajas de hasta el 50% en el pago del impuesto predial, agua, boletos de autobús, vuelos nacionales y medicamentos. En términos prácticos, el INAPAM permite que el dinero recibido en la Tarjeta del Bienestar rinda mucho más al reducir los gastos fijos del hogar y de salud.
Cómo maximizar los beneficios de ambos programas en 2026
La mejor forma de utilizar estas herramientas de manera conjunta es en el sector salud y de servicios básicos. Por ejemplo, al acudir a una cadena de farmacias con convenio, el adulto mayor puede aplicar su descuento de INAPAM sobre el precio de lista de sus medicamentos y, posteriormente, liquidar el monto final utilizando el saldo acumulado en su Tarjeta del Bienestar. Esta sinergia permite proteger el patrimonio familiar y asegurar una cobertura médica más económica.
Además de los beneficios económicos, es importante recordar que la credencial INAPAM sirve como una identificación oficial válida para realizar el trámite de la Pensión del Bienestar. Si usted ya cumplió los 65 años, debe acudir a los módulos de registro con su acta de nacimiento, CURP, comprobante de domicilio y su credencial INAPAM para dar inicio a su incorporación al padrón de pensionados y recibir su nueva tarjeta bancaria.
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