La industria petrolera mexicana cuenta con la participación de diversas empresas privadas que complementan las operaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) en distintas áreas clave.
Quiénes son los verdaderos herederos de Grupo Diavaz: la familia Valdés y su peso en la industria petrolera privada
La dinastía ha logrado mantener e incrementar la relevancia de Grupo Diavaz dentro del ecosistema de empresas que impulsan la exploración y producción de hidrocarburos en México.
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Actualidad y futuro del Grupo Diavaz.
Entre ellas, Grupo Diavaz se ha consolidado como una de las compañías con mayor trayectoria en el sector, enfocada en servicios especializados, ingeniería y operación de campos maduros.
Su desarrollo a lo largo de las décadas la sitúa como un actor relevante en el panorama energético nacional.
Quiénes son los herederos de Grupo Diavaz
Los inicios de Diavaz se remontan a 1973, año en que Luis Fernando Valdés fundó la compañía. El propósito original era proveer servicios de ingeniería y trabajos submarinos a la industria petrolera.
El nombre de la empresa, una fusión de los apellidos de sus fundadores originales, "Díaz Valdés", se acortó a Diavaz. En un lapso breve, la firma se consolidó como un socio clave e indispensable de Pemex, ofreciendo mantenimiento a plataformas costa afuera, inspección de oleoductos y soporte técnico especializado. Con el paso de los años, Diavaz amplió su espectro de negocios para incluir áreas como la energía, el gas natural, la petroquímica y la exploración, lo que le permitió convertirse en uno de los grupos con mayor diversificación en el sector.
Su estructura se afianzó en varias ramas, destacando Diavaz Offshore, Dumex Energy y Diavaz Natural Resources.
Tras la jubilación del fundador, el mando del grupo pasó a manos de sus hijos, Luis Fernando Valdés Peña y Carlos Valdés Peña, quienes representan a la segunda generación de la familia.
Ambos se han dedicado a modernizar la administración corporativa, a profesionalizar la manera en que operan y a intensificar la presencia de Diavaz en las alianzas público-privadas que surgieron a raíz de la Reforma Energética implementada en 2013.
Bajo su dirección, la empresa participó en licitaciones para gestionar campos petroleros, tanto terrestres como marinos, en colaboración con Pemex. Este hecho fue un punto de inflexión en la historia del grupo: dejó de ser solo un contratista para convertirse en un productor independiente de hidrocarburos.
Adicionalmente, han impulsado la incursión de Diavaz en energías limpias, proyectos de gas natural comprimido y servicios de infraestructura energética, buscando así reducir la dependencia exclusiva en el petróleo crudo.
Los sucesores Valdés están convencidos de que el futuro del sector energético en México demanda una perspectiva más amplia. Por esta razón, Diavaz ha puesto especial énfasis en la eficiencia operativa, el desarrollo de tecnología propia y la colaboración con empresas a nivel internacional.
El grupo también ha desarrollado competencias en automatización de operaciones submarinas, transporte de gas y almacenamiento energético, áreas que le permiten competir directamente con grandes corporaciones multinacionales.
Su desafío principal en la actualidad es mantener un buen nivel de ganancias en un entorno de mercado más limitado, debido a la disminución de nuevas rondas de licitación petrolera y a los recientes cambios en la política energética nacional. A pesar de este panorama, la familia ha optado por una postura de cooperación institucional, fortaleciendo su lazo histórico con Pemex mientras explora nuevas oportunidades dentro del sector privado.
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