A partir de septiembre de 2026, la Secretaría de Educación Pública (SEP) pondrá en marcha una estrategia nacional para dar seguimiento al bienestar emocional de estudiantes de secundaria y bachillerato en México. El programa, denominado “El ABC de las emociones”, contempla evaluaciones periódicas, actividades dentro del horario escolar y mecanismos de detección temprana, aunque no funcionará como un examen tradicional con una calificación numérica.
La medida comenzará con el nuevo ciclo escolar y alcanzará a millones de adolescentes de escuelas públicas y privadas. El objetivo es que los planteles educativos tengan herramientas para identificar situaciones de estrés, problemas emocionales o señales de alerta que puedan requerir atención profesional, con una participación coordinada entre docentes, familias y especialistas.
El anuncio coloca la salud mental como uno de los nuevos ejes de atención dentro de las comunidades escolares. De acuerdo con la información presentada por las autoridades educativas, el programa alcanzará a más de 6 millones de estudiantes de entre 14 y 18 años, con la participación de alrededor de 678 mil docentes y la distribución de millones de materiales informativos para alumnos, familias y cuidadores.
Evaluación de "ABC de las Emociones": de qué se trata
Aunque en algunos casos se ha descrito como un nuevo examen, “El ABC de las emociones” no será una prueba convencional como las que se utilizan para medir conocimientos de matemáticas, español, ciencias u otras asignaturas. La propuesta consiste en establecer un mecanismo de observación y evaluación socioemocional que permita conocer de manera periódica cómo se encuentran las y los estudiantes.
La estrategia contempla una hora semanal de actividades socioemocionales dentro del horario escolar.
La estrategia contempla una hora semanal dentro del horario escolar destinada a actividades relacionadas con el bienestar emocional. Durante ese espacio podrán realizarse ejercicios, charlas, asambleas informativas y dinámicas orientadas a que los adolescentes reconozcan lo que sienten y sepan identificar situaciones que pueden afectar su estabilidad.
Uno de los puntos centrales será la detección temprana de señales de alerta. Para ello, las escuelas contarán con herramientas cualitativas que permitan observar determinados comportamientos y situaciones de riesgo, con la intención de actuar antes de que un problema emocional se agrave.
El contenido tampoco quedará limitado a las aulas. Las autoridades plantean involucrar a las familias y personas cuidadoras mediante guías y materiales informativos, de modo que las señales identificadas en el plantel puedan recibir seguimiento también fuera de la escuela.
Entre los temas previstos aparecen la salud mental, el autocuidado, la gestión de las emociones y el manejo del estrés. También se abordará el impacto que tienen las redes sociales sobre los adolescentes, así como los riesgos y presiones que pueden surgir a partir de su uso cotidiano.
Evaluación de "ABC de las Emociones": no importa la calificación
Para las familias, uno de los aspectos más importantes es saber si esta nueva evaluación tendrá consecuencias sobre el promedio escolar. La respuesta de las autoridades educativas es clara: “El ABC de las emociones” no busca colocar una calificación del 1 al 10 ni convertir el bienestar emocional en una asignatura tradicional con alumnos aprobados o reprobados.
La finalidad será obtener información que ayude a detectar necesidades y establecer acciones de acompañamiento. Por ello, el seguimiento tendrá un carácter cualitativo y preventivo, más que académico, y no estará diseñado para determinar quién obtiene una mejor o peor nota.
“El ABC de las emociones” no asignará calificaciones numéricas ni afectará el promedio académico de los estudiantes.
La diferencia es importante porque la estrategia pretende que un estudiante pueda expresar que atraviesa un momento complicado sin temor a que esa situación afecte su desempeño escolar. El propósito es identificar señales que permitan orientar y, cuando sea necesario, canalizar a la persona hacia atención especializada.
Las actividades también contemplan la participación de profesionales y especialistas en salud mental mediante charlas, orientación y asesoramiento. La intención es que docentes y familias tengan mayores elementos para reconocer cambios en el comportamiento de los jóvenes y sepan cuándo resulta necesario solicitar ayuda.
En ese sentido, el programa no sustituye la atención profesional ni convierte a los profesores en especialistas clínicos. Su función será fortalecer la capacidad de la comunidad escolar para reconocer señales de riesgo y actuar oportunamente.
Las razones detrás de "ABC de las Emociones"
La decisión de implementar esta estrategia parte de la necesidad de atender problemas que pueden afectar de manera directa la vida escolar y personal de los adolescentes. Para la SEP, los planteles no deben funcionar únicamente como espacios para transmitir conocimientos, sino también como lugares de convivencia, prevención y desarrollo integral.
Uno de los principales objetivos será reforzar la prevención del suicidio entre adolescentes, además de atender manifestaciones de violencia dentro de las comunidades educativas. A esto se suma la necesidad de intervenir frente al malestar psicológico antes de que evolucione hacia situaciones de mayor gravedad.
El programa busca detectar de manera temprana problemas relacionados con salud mental, violencia, estrés y riesgos asociados con las redes sociales.
Las redes sociales también ocupan un lugar relevante dentro de la propuesta. La exposición constante a contenidos digitales, las presiones sociales y la comparación permanente pueden influir en la autoestima y en la percepción que los jóvenes tienen de sí mismos. Por eso, el programa buscará proporcionar herramientas para utilizar estos espacios de manera más consciente y detectar posibles factores de riesgo.
La estrategia tendrá una dimensión nacional y pretende involucrar a estudiantes, profesores y familias. Con millones de guías informativas y actividades dentro de las escuelas, la apuesta consiste en que la detección de un problema no dependa únicamente de que un adolescente decida pedir ayuda.
Así, el llamado “nuevo examen” que llegará con el ciclo escolar 2026-2027 debe entenderse más como un sistema de evaluación y acompañamiento socioemocional que como una prueba escolar tradicional. Su principal propósito será detectar a tiempo situaciones que puedan poner en riesgo el bienestar de los estudiantes y fortalecer la red de apoyo alrededor de ellos.