Las apps de reparto como Uber Eats, DiDi Food y Rappi se consolidaron en México como una alternativa rápida de ingresos, sin embargo, la brecha entre las tarifas brutas por entrega y las ganancias reales de los trabajadores se ha profundizado significativamente. De acuerdo con datos del informe “Este futuro no applica”, elaborado de forma conjunta por Oxfam México y el Instituto de Estudios sobre Desigualdad (Indesig), las personas repartidoras enfrentan condiciones de alta precariedad laboral donde la mayor parte del costo operativo y fiscal recae sobre sus propios bolsillos.
Un repartidor en México necesita entregar mínimo 350 pedidos para no ser pobre y alcanzar el salario mínimo en 2026
Datos del informe Oxfam México y el Instituto de Estudios sobre Desigualdad (Indesig) revelaron las condiciones económicas de los trabajadores de aplicación. Checa todos los detalles.
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Un repartidor en México necesita entregar mínimo 350 pedidos para no ser pobre y alcanzar el salario mínimo en 2026.
Con el salario mínimo general fijado en 315.04 pesos diarios en 2026 (lo que equivale a un ingreso mensual base de 9,582.47 pesos en el resto del país), cubrir la canasta básica y salir de la línea de pobreza mediante el trabajo en aplicaciones requiere jornadas extenuantes. Para que un repartidor alcance el equivalente neto a un salario mínimo libre de gastos en la Ciudad de México, necesita completar una meta mínima de 350 a 400 entregas mensuales, asumiendo además el riesgo de no recibir propinas suficientes.
La matemática del reparto: pago por viaje vs. costos operativos
El estudio de Oxfam e Indesig revela que la tarifa base promedio que recibe un trabajador por entrega ronda entre los 24 y 35 pesos, dependiendo del vehículo utilizado (bicicleta, motocicleta o automóvil) y la distancia recorrida. No obstante, este monto inicial no representa la ganancia neta. Para calcular el ingreso real, las y los repartidores deben descontar de su tarifa bruta los gastos operativos indispensables para prestar el servicio:
Combustible y mantenimiento: En el caso de las motocicletas y automóviles, la gasolina y el desgaste mecánico absorben entre el 25% y el 35% del ingreso semanal.
Conectividad y equipo: Los paquetes de datos móviles para mantener la app activa, además del equipo de protección, corren por cuenta del repartidor.
Carga fiscal y retenciones: Tras la regulación fiscal del Servicio de Administración Tributaria (SAT), las plataformas retienen directamente porcentajes de Impuesto Sobre la Renta (ISR) e Impuesto al Valor Agregado (IVA), reduciendo aún más el margen de ganancia.
Debido a estas deducciones, el ingreso neto promedio por hora trabajada se ubica en torno a los 53 pesos. Bajo esta estructura, completar una entrega estándar apenas deja una utilidad libre de aproximadamente 25 a 27 pesos, lo que obliga a los repartidores a realizar al menos 12 a 15 entregas diarias durante seis días a la semana solo para rozar el umbral del salario mínimo legal.
Propinas y jornadas de 48 horas: el mecanismo de supervivencia
Una de las conclusiones más alarmantes del reporte “Este futuro no applica” es la dependencia absoluta que tienen los trabajadores de la gratificación voluntaria del cliente. Cerca del 50% del ingreso total semanal de una persona repartidora en la Zona Metropolitana del Valle de México proviene de las propinas. Sin el aporte directo de los usuarios, las tarifas abonadas por las empresas resultan insuficientes para cubrir el costo de vida en la capital.
Para compensar las bajas comisiones por viaje, el 55% de los repartidores encuestados señala que debe trabajar jornadas de 46 a 48 horas semanales, un esquema superior a la jornada laboral legal en el sector formal. Pese a dedicar más de 8 horas diarias a la conexión en plataformas, un porcentaje mayoritario no logra acumular las utilidades necesarias para superar la línea de pobreza por ingresos fijada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
La reforma de Sheinbaum: integración obligatoria al IMSS y regulación a plataformas
Ante este escenario de precariedad, la presidenta Claudia Sheinbaum promovió una reforma clave a la Ley Federal del Trabajo para regular el empleo en plataformas digitales y otorgar seguridad social a repartidores y conductores de aplicaciones. Esta medida contempla la afiliación obligatoria al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), garantizando que las empresas asuman su responsabilidad patronal en materia de salud.
Con el nuevo marco regulatorio, las personas trabajadoras que generen un ingreso neto mensual equivalente o superior al salario mínimo acceden a la cobertura completa del IMSS: seguro contra riesgos de trabajo, enfermedades, maternidad, incapacidades, guarderías y aportaciones al Infonavit. Además, la norma establece que todos los repartidores (sin importar el monto de sus ingresos) quedan protegidos ante accidentes viales u ocurridos durante el tiempo efectivo de servicio, preservando la flexibilidad de elegir sus horarios pero exigiendo transparencia algorítmica y prohibiendo cobros indebidos por el uso de las aplicaciones.
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