La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el insomnio como “el problema al iniciar y/o mantener el sueño o la queja relativa a un sueño no reparador que se produce durante, como mínimo, tres noches por semana y se asocia con angustia o incapacidad diurna”. Por eso, la Biblia trae la solución para quienes enfrentan esta situación.
Según los especialistas, existen aproximadamente 80 tipos de trastornos del sueño y se estima que en México más de 45 por ciento de la población adulta presenta insomnio, apnea o ronquidos, que son los principales trastornos del sueño por los cuales las personas buscan ayuda médica.
Pero la Biblia también tiene soluciones, porque según los estudiosos de este libro sagrado, Dios creó el sueño para ayudar a los individuos a renovarse, a recargarse para enfrentar el día siguiente y como una oportunidad para tener energía. Además, es una acción para tener una buena salud a largo plazo, un estado de ánimo óptimo y un adecuado estado físico.
Es así que los textos bíblicos aconsejan que el descansar no se lo debe relacionar con la vagancia, la pereza y en evitar el trabajo, ya que esto hace parte de un pecado capital. Es por eso que cuando un ser humano no puede conciliar el sueño, debe encomendarse a estos versículos de la Biblia que se encuentran relacionados con él y rezarlos con fe, pues de esta forma podrá descansar mejor y estar con toda la energía que el cuerpo necesita.
Biblia
Consejos para quienes quieren leer la Biblia por primera vez
El Salmo para descansar bien
“El trabajador duerme tranquilo, coma mucho o coma poco. Al rico sus muchas riquezas no lo dejan dormir”, Eclesiastés 5:12.
“La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden”, Juan 14:27.
“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”, Filipenses 4:6-7.
“El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío»”, Salmo 91:1-2.
“Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas”, Mateo 6:31-34.
“En paz me acuesto y me duermo, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado”, Salmo 4:8.
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