Descubra la vida de San Juan Nepomuceno quien prefirió morir antes que traicionar la promesa hecha a Cristo de administrar la misericordia divina sin condición
El santoral católico recuerda esta jornada a San Juan Nepomuceno. En esta nota, los detalles.
San Juan Nepomuceno.
Descubra la vida de San Juan Nepomuceno quien prefirió morir antes que traicionar la promesa hecha a Cristo de administrar la misericordia divina sin condición
Confesor de Sofía de Baviera, reina consorte del rey Wenceslao IV de Bohemia, es el santo patrón de Bohemia y de la Infantería de Marina española.
San Juan Nepomuceno, nació en Nepomuk -de ahí el apelativo ‘Nepomuceno-’, antiguo Reino de Bohemia, región de Pilsen (actual República Checa) hacia el año 1340.
Se graduó primero en la Universidad de Praga y luego se doctoró en Derecho Canónico por la Universidad de Padua (norte de Italia). En 1380 fue nombrado párroco en Praga. Años más tarde, en 1393, ocuparía el puesto de Vicario General del Arzobispo de la ciudad, Juan de Jenštejn, quien le guardaba gran aprecio y confianza.
Según algunos historiadores, San Juan Nepomuceno era el confesor de Sofía de Baviera, la reina consorte del rey Wenceslao IV de Bohemia. Este, en uno de sus habituales ataques de cólera y celos, ordenó al sacerdote que le revelara los pecados de su mujer.
La negativa del santo enfureció tanto a Wenceslao que lo amenazó con la pena de muerte si no se sometía a su voluntad. San Juan se negó rotundamente, ganándose el resentimiento del rey, aunque de primera intención no cumpliría su amenaza. Por ello Nepomuceno sería el primer santo en recibir martirio por guardar el secreto de confesión.
Además de ser es el santo patrón de Bohemia y de la Infantería de Marina española. Murió en Praga en el año 1393, al ser arrojado al río Moldava por orden del rey Wenceslao IV.
El santoral católico es el conjunto de personas reconocidas por la Iglesia como santos o beatos en una fecha concreta. Los santos y santas son hombres y mujeres que se destacaron en diversas tradiciones religiosas por sus relaciones con las divinidades. La consideración de beato constituye el tercer paso en el camino de la canonización.