CFE confirma impactantes hallazgos que sorprenden a los científicos mexicanos: de qué se tratan
Más allá de la energía, la Comisión se ha convertido en una pieza clave para el INAH. Desde mamuts en Chapultepec hasta tumbas intactas en Nayarit, estos son los tesoros que la infraestructura eléctrica ha sacado a la luz.
La labor de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) suele asociarse exclusivamente con la generación y transmisión de energía, pero bajo la superficie de sus megaobras de infraestructura se esconde una faceta científica poco conocida. La empresa estatal ha confirmado una serie de hallazgos arqueológicos y paleontológicos que han sorprendido a la comunidad científica por su estado de conservación y relevancia histórica.
A través de su Gerencia de Protección Ambiental (GPA), adscrita a la Dirección de Ingeniería y Proyectos de Infraestructura, la CFE no solo vigila el cumplimiento ambiental, sino que ejecuta una labor de rescate patrimonial que ha permitido reescribir partes de la historia prehispánica y prehistórica de México.
Uno de los descubrimientos más impactantes ocurrió en el corazón de la capital. Mientras cuadrillas de la CFE trabajaban en la construcción de la Subestación Eléctrica Diana, en las inmediaciones del Bosque de Chapultepec, se toparon con un cementerio prehistórico a 15.5 metros de profundidad.
Los arqueólogos de la Comisión identificaron los restos de tres mamuts que fallecieron en la zona hace más de 10,000 años. Junto a estos gigantes del Pleistoceno, se recuperaron vestigios de un caballo prehistórico, un flamenco y otras especies, ofreciendo una radiografía inédita de la fauna que habitaba el Valle de México milenios atrás.
CFE hallazgos
El tesoro intacto de "El Cajón"
Si la prehistoria sorprendió en la capital, el occidente del país reveló secretos de las civilizaciones antiguas. Durante las obras de la presa El Cajón, sobre el río Santiago (en la frontera entre Nayarit y Jalisco), el equipo de la CFE localizó dos panteones de Tumbas de Tiro.
Lo extraordinario de este hallazgo para los científicos fue que las tumbas no habían sido saqueadas. Se mantenían intactas, resguardando ofrendas y restos humanos tal como fueron depositados originalmente.
El rescate fue monumental: se recuperaron cerca de 450 figuras de cerámica hueca y utensilios de la vida cotidiana que simbolizaban el tránsito hacia el "nuevo comienzo". La colección fue tan relevante que protagonizó una exposición de seis meses en el Templo Mayor antes de ser trasladada a su resguardo definitivo en el Museo Regional de Nayarit.
La alianza estratégica con el INAH
Estos descubrimientos no son casualidad, sino fruto de un convenio marco formalizado en 2002 entre la CFE y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Cada vez que se traza una línea de transmisión o se proyecta una presa, la CFE envía una avanzada arqueológica. Esta colaboración ha permitido a los investigadores acceder a regiones remotas y de difícil acceso que, por falta de recursos o logística, la arqueología académica no había podido explorar.
Las cifras de esta alianza son contundentes:
468 proyectos conjuntos realizados.
Más de 2,000 kilómetros y 10,000 hectáreas recorridas.
Registro de 2,030 sitios arqueológicos nuevos.
Participación de 30 arqueólogos especializados.
Recientemente, en Puerto Peñasco, Sonora, esta sinergia permitió identificar cuatro sitios con vestigios de la cultura Trincheras y la civilización Hohokam, grupos que acampaban en la zona hace más de 500 años, demostrando que la infraestructura eléctrica, cuando se planea con responsabilidad cultural, también ilumina el pasado de la nación.
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