La titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena Ibarra, ha presentado en la Mañanera del Pueblo de este jueves el plan estratégico que conforma el proyecto de saneamiento de los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula. Este ambicioso programa responde directamente al "Compromiso presidencial 92", el cual tiene como meta principal "limpiar y sanear los tres ríos más contaminados del país".
A través de un enfoque integral, el Gobierno de México proyecta que estas acciones de rescate hídrico y ambiental beneficien directamente a 25 millones de personas, abarcando un territorio que comprende 10 estados de la República y 61 municipios.
Un diagnóstico territorial alarmante y un nuevo modelo de atención
Durante su exposición, Bárcena explicó que la administración implementará un nuevo "modelo de restauración de ríos", el cual busca evolucionar de una simple visión de río a una "visión de cuenca", pasando de la infraestructura gris tradicional a "soluciones basadas en la naturaleza", y transformando las acciones aisladas en un "sector ambiental unificado".
La urgencia de este cambio de paradigma se sustenta en un severo diagnóstico territorial. A lo largo de las cuencas de estos tres ríos, las autoridades han identificado los siguientes focos críticos:
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3,202 descargas domésticas o industriales contaminantes.
479 tiraderos clandestinos de residuos.
460 industrias prioritarias que son potencialmente contaminantes.
Para dimensionar el tamaño del reto, el Gobierno detalló las características geográficas y demográficas de cada río a intervenir:
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Río Lerma-Santiago: Cuenta con una extensión de 1,360 km y afecta a una población de 21.4 millones de habitantes. Las entidades federativas involucradas son el Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit.
Río Atoyac: Tiene una extensión de 162 km, impactando a 3.7 millones de habitantes en los estados de Tlaxcala y Puebla.
Río Tula: Su extensión es de 191 km y afecta a 0.8 millones de habitantes en el Estado de México e Hidalgo.
Inversión millonaria y plan de acción inmediato (2025-2026)
Para hacer realidad este rescate, el sector ambiental destinará una inversión inicial de 2,046 millones de pesos entre 2025 y 2026, con una proyección total de 20 mil millones de pesos para todo el sexenio. Este presupuesto contempla 93 proyectos (concluidos, en ejecución o por iniciar en 2026) divididos en cuatro grandes ejes de acción:
1. Mejorar la calidad del agua
Las metas a corto plazo contemplan atacar de frente las descargas tóxicas con nueva infraestructura y mayor regulación:
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Construcción de 10 nuevas Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTARs) y la rehabilitación, ampliación u optimización de otras 23.
Construcción de 94 km de colectores, permitiendo la cancelación de más de 452 descargas domésticas.
Realización de 172 inspecciones conjuntas por parte de la Profepa y Conagua al sector industrial.
Prohibición oficial de 34 agroquímicos y la recolección de 55 toneladas de envases de estos productos.
2. Restaurar ecosistemas
La naturaleza volverá a ser la protagonista en las zonas ribereñas mediante agresivos programas de reforestación:
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Restauración forestal de 4,639 hectáreas a través de 132 proyectos liderados por la Conafor.
Ejecución de grandes proyectos de restauración integral en puntos críticos como la Presa Endhó y la Laguna de Bojay (Hidalgo), las Ciénegas de Lerma (EdoMex) y el Humedal el Ahogado (Jalisco).
Saneamiento forestal a lo largo de 14 km y revegetación de 24 km de riberas con la plantación de casi 5,000 árboles.
3. Prevenir inundaciones
Para proteger a las comunidades aledañas, se fortalecerá la seguridad hídrica estructural:
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Recuperación de la capacidad de los ríos mediante 41 km de desazolve.
Estabilización y protección de 24.1 km de taludes erosionados.
Delimitación y ordenamiento de 253 km de cauces en zonas federales.
4. Recuperación del tejido social
Finalmente, el plan contempla devolver estos espacios naturales a la ciudadanía:
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Construcción de 9 parques ribereños urbanos: cinco en el sistema Lerma, dos parques lineales en Tula y dos en la cuenca del Atoyac (uno de ellos deportivo).
Creación de 3 centros de vigilancia y cultura del agua, instalando uno en cada río intervenido.
Organización de macro jornadas de limpieza y reforestación con la participación de más de 40,000 voluntarios, teniendo como meta recolectar 4,667 toneladas de basura.