18 de septiembre 2026 - 13:30

Gusano barrenador: confirman el primer caso humano en Durango y ya son más de 500 contagios en México durante 2026

La enfermedad parasitaria ya afecta a personas y ganado en distintas regiones del país. Las autoridades refuerzan la vigilancia y las medidas de control.

Confirman el primer caso humano de gusano barrenador en Durango.

Confirman el primer caso humano de gusano barrenador en Durango.

El gusano barrenador llegó por primera vez a una persona en Durango, donde la Secretaría de Salud estatal confirmó un caso de miasis provocado por la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax. El paciente es un hombre de la comunidad de Los Guayabos, en la zona serrana de Pueblo Nuevo, y evoluciona favorablemente tras recibir tratamiento.

El caso se suma a los más de 500 contagios humanos registrados en México durante 2026. Al 29 de agosto, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) contabilizaba 1.905 cuadros activos en animales a nivel nacional.

¿Cuántos contagios de gusano barrenador hay en humanos?

De acuerdo con el reporte epidemiológico citado en el caso de Durango, México acumulaba 516 casos de miasis por gusano barrenador durante 2026, con corte al 22 de agosto. A esa cifra se suman los 117 casos registrados en 2025.

El nuevo caso fue detectado en un hombre que vive en condiciones de aislamiento social y presentaba una úlcera varicosa abierta en una de sus piernas, además de crisis convulsivas recurrentes. Según explicó el secretario de Salud de Durango, Moisés Nájera Torres, el paciente recibió el tratamiento correspondiente y presenta una evolución favorable.

Las autoridades señalaron que los medicamentos anticonvulsivos que utilizaba el paciente podían disminuir su sensibilidad en la piel, por lo que no habría advertido de manera oportuna la presencia de las larvas en la herida.

La presencia de casos humanos no significa que el gusano barrenador se transmita directamente entre personas. La infestación ocurre cuando una mosca deposita sus huevos en una herida o lesión expuesta y, posteriormente, las larvas comienzan a alimentarse del tejido vivo.

¿Qué pasa con los animales y dónde se concentran los casos?

La situación sanitaria afecta al sector pecuario. En Durango se mantienen bajo vigilancia más de 200 casos activos en animales, con Pueblo Nuevo, Mezquital y el municipio de Durango entre las zonas con mayor concentración, según la información estatal citada en el reporte.

A nivel nacional, Senasica informó que al 29 de agosto de 2026 había 1.905 casos activos de gusano barrenador. El organismo señaló que entre el 28 de octubre de 2024 y el 8 de junio de 2026 fueron inspeccionados 80.750 cargamentos que movilizaron más de 5 millones de cabezas de ganado en la región sur-sureste.

La vigilancia incluye la revisión de heridas en los animales, tratamientos larvicidas y controles sobre la movilización de ganado. Además, México y Estados Unidos han utilizado la liberación de moscas estériles como parte de la estrategia para interrumpir el ciclo reproductivo de la plaga; hasta julio se habían liberado más de 7.260 millones.

El gusano barrenador puede afectar a distintos animales de sangre caliente, entre ellos bovinos, equinos, perros y gatos. Las autoridades sanitarias recomiendan solicitar atención veterinaria ante cualquier lesión sospechosa.

¿Qué es el gusano barrenador?

El gusano barrenador del Nuevo Mundo es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax. A diferencia de otras especies, estas larvas invaden heridas y se alimentan de tejido vivo, por lo que pueden provocar lesiones cada vez más profundas. La Secretaría de Salud reconoce que la enfermedad puede afectar tanto a animales como a personas.

La infestación comienza cuando la mosca deposita sus huevos en los bordes de una herida abierta, una lesión o una mucosa expuesta. Después de la eclosión, las larvas penetran en el tejido y se alimentan durante varios días hasta completar su desarrollo.

En las personas, una lesión infestada puede presentar dolor, inflamación, secreción, mal olor y presencia visible de larvas. Las heridas crónicas, úlceras, quemaduras, raspaduras o lesiones que permanecen expuestas pueden facilitar la propagación, por lo que la Secretaría de Salud recomienda lavarlas, desinfectarlas y mantenerlas cubiertas hasta que cicatricen.

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