Una llegada de alta tensión se vivió este domingo en los alrededores del Estadio Azteca. El autobús que transportaba a la selección de fútbol de Inglaterra fue recibido con un ambiente sumamente hostil por parte de la afición local, quienes abuchearon deliberadamente el vehículo y lo rociaron con espuma a su arribo al recinto.
El incidente no solo encendió las alarmas por la seguridad del plantel británico, sino que también dejó en evidencia una preocupante falta de coordinación logística.
Desatención a los protocolos de la FIFA por alerta de rayos
El caótico recibimiento se produjo en medio de un escenario ya de por sí complejo. Minutos antes, la FIFA había emitido una directriz clara a ambas delegaciones, indicando a los equipos retrasar sus llegadas al estadio debido a que persistía un alto riesgo de caída de rayos por las condiciones climáticas de la zona.
A pesar de las advertencias del máximo organismo del fútbol mundial para salvaguardar la integridad física de los jugadores y el cuerpo técnico, el autobús inglés se presentó en las inmediaciones del coloso, quedando expuesto tanto a las inclemencias del tiempo como a la reprobación y los actos vandálicos de los fanáticos.
Hasta el momento, ni la federación inglesa ni las autoridades locales han emitido un comunicado oficial sobre posibles sanciones o el estado de ánimo del equipo tras el altercado.