Los científicos de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) extrajeron una muestra de material del asteroide Bennu, y los resultados han asombrado a la comunidad científica internacional. Según los estudios realizados hasta el momento, las muestras del cuerpo celeste contienen moléculas de agua y carbono.
La impactante revelación de la NASA sobre el asteroide Bennu
Los científicos aseguran que las muestras obtenidas de este cuerpo espacial podrían aportar información valiosa para estudiar los orígenes de la vida en la Tierra.
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Las muestras de este cuerpo espacial tendrían carbono y agua.
Las muestras fueron de 250 gramos de material extraído del famoso asteroide, que tiene 4.500 millones de años de edad, y, de acuerdo con los expertos, estas podrían aportar una gran evidencia respecto a los componentes básicos de la vida en la Tierra. "Es la muestra más grande de asteroide rico en carbono jamás traída a la Tierra y ayudará a los científicos en la investigación de los orígenes de la vida en nuestro planeta", aseguró Bill Nelson, el director de la NASA.
De qué se trató la misión Osiris-Rex
El asteroide Bennu fue estudiado en el marco de la misión Osiris-Rex, que organizó la NASA para recoger muestras. Según los datos revelados por la NASA, la aeronave que trajo las muestras a la Tierra, aterrizó en Utah el 24 de septiembre. Es la primera vez que la agencia estadounidense trae a nuestro planeta muestras de un asteroide.
El principal investigador de la misión Osiris-Rex en la Universidad de Arizona, Dante Lauretta, dijo que encontrar estos materiales en el asteroide vecino "nos encamina a la comprensión no sólo de nuestro vecindario celestial sino también al potencial para el comienzo de la vida".
Ahora bien, los científicos optaron por estudiar a Bennu debido a que se trata de un cuerpo celeste rico en moléculas orgánicas, además de tener una órbita conocida por los profesionales en expediciones espaciales, lo cual facilitó la misión.
Aun así, esta misión fue sumamente costosa, con un valor de 1.200 millones de dólares, lo que incluyó el lanzamiento de una sonda espacial en 2016 y que Osiris-Rex orbitara a Bennu desde el 2018.
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