El 10 de septiembre de 2025 quedó marcado como una de las fechas más dolorosas en la historia reciente de la capital. Alrededor de las 14:20 horas, una pipa de Gas Silza sufrió un accidente en una rampa de incorporación elevada que conecta la Autopista México-Puebla con la Calzada Ignacio Zaragoza. La pesada unidad golpeó violentamente el muro de contención, liberando casi 49 mil 500 litros de Gas L.P. en la zona del Puente La Concordia, desatando una brutal deflagración que le quitó la vida a más de treinta personas.
A un año exacto de este catastrófico siniestro, la comunidad de Lomas de Zaragoza mantiene vivo el recuerdo de aquellos que no pudieron regresar a casa. El sitio de la tragedia se transformó orgánicamente en un memorial donde las familias rinden homenaje constante, buscando sanar las heridas de una pérdida colectiva sin precedentes en Iztapalapa. En medio de este luto y la persistente exigencia de justicia, recopilamos las historias de algunas de estas víctimas para no olvidar quiénes eran y cuáles eran sus sueños.
Estudiantes, trabajadores y familias fracturadas por la deflagración
Entre los fallecidos se encontraban jóvenes con un futuro académico brillante por delante. Ana Daniela Barragán, de 19 años, era una dedicada estudiante de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, donde cursaba la Licenciatura en Ingeniería en Alimentos. Al igual que ella, tres talentosos alumnos del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECYT) 7 del IPN perdieron la vida en su trayecto: Juan Carlos Sánchez Blas (15 años), José Gabriel Hernández Méndez (17 años) y Alí Yael González Aranda (18 años). Además de los estudiantes de bachillerato, Giovani Martínez Llanos (16 años) también falleció tras viajar en uno de los camiones alcanzados por las llamas.
La tragedia también truncó las vidas de numerosos trabajadores que sostenían a sus familias y de ciudadanos dedicados a sus comunidades. Entre ellos destacan figuras como el profesor Eduardo Noe García Morales (55 años), el trabajador de limpia Misael Cano Rodríguez (39 años) y su hija Tiffany Odette Cano Gonzalez (16 años). La onda expansiva alcanzó igualmente al repartidor Juan Antonio Hernández Betancurt (51 años), al médico especialista Oscar Uriel García Rivera (31 años) y a la señora Alicia Matías Teodoro (49 años), quien heroicamente salvó a su pequeña nieta con su propio cuerpo.
Bomberos trabajando tras la explosión de la pipa de gas LP en Puente de la Concordia.
AP
Avances en la reparación del daño y casos pendientes en la Fiscalía
Desde el punto de vista legal, el caso continúa su curso en las instancias correspondientes. De acuerdo con los informes de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), hasta finales de agosto se habían alcanzado 156 acuerdos reparatorios con las víctimas. Estos convenios, que abarcan tanto a afectados directos como indirectos de la deflagración en Iztapalapa, representan un monto económico acumulado que asciende a los 471 millones 192 mil pesos.
A pesar de este significativo avance administrativo, la fiscal Bertha Alcalde precisó que todavía existen expedientes que no han alcanzado resolución. Uno de los casos pendientes más delicados involucra a la menor Jazlyn, quien sobrevivió gracias al sacrificio de su abuela pero resultó con quemaduras en el 80% de su cuerpo y cuya familia sigue evaluando los costos de su prolongado tratamiento. A la par, queda por resolver un caso por daños a la vía pública donde la víctima institucional es la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte (SICT).