El huracán Polo ingresó a territorio nacional durante la medianoche de este martes 29 de septiembre, impactando directamente en las inmediaciones de Las Barrancas, localidad perteneciente al municipio de Comondú en Baja California Sur. De acuerdo con el aviso meteorológico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el ciclón tocó tierra como categoría 2 en la escala Saffir-Simpson, registrando vientos máximos sostenidos de 175 kilómetros por hora y rachas destructivas de hasta 205 km/h.
El pánico y la furia de la naturaleza quedaron documentados a través de diversos videos difundidos en redes sociales por los habitantes de la región. Durante la madrugada, las imágenes captaron el momento exacto en que el ojo del huracán cruzó sobre Ciudad Constitución, donde la fuerza del viento desprendió estructuras comerciales, arrancó techos de bancos y restaurantes de la avenida principal, y sacudió violentamente automóviles, árboles y postes de alumbrado público.
Colapso estructural y zonas bajo el agua
Las afectaciones extremas no se limitaron a la cabecera municipal. En localidades como La Purísima y el Puerto Adolfo López Mateos, las grabaciones ciudadanas evidencian condiciones climáticas severas, caracterizadas por lluvias torrenciales y ráfagas sostenidas que azotaron incesantemente a las comunidades desde la noche del lunes.
Horas antes de su impacto en tierra firme, mientras aún mantenía la fuerza de un huracán categoría 3, el intenso oleaje provocado por Polo rompió un bordo de contención de más de tres metros de altura en Puerto San Carlos. La barrera, que había sido reforzada apenas en agosto por el Ayuntamiento local como medida preventiva, cedió ante la marea de tormenta, permitiendo que el agua de mar avanzara rápidamente sobre calles y viviendas de la zona costera.
Ante la inminente inundación, las unidades de Protección Civil, apoyadas por la Policía Estatal y la dirección de Ecología, desplegaron un operativo de emergencia para evacuar a las familias vulnerables. Gran parte de los residentes afectados fueron trasladados de emergencia a los refugios temporales habilitados, mientras que otras personas optaron por resguardarse en los pisos superiores de sus domicilios para protegerse del nivel del agua.