Desde las primeras horas de este miércoles, la región de Zamora y otros puntos de Michoacán amanecieron bajo fuego y caos vial. Automovilistas documentaron y reportaron la quema de vehículos en distintas carreteras del estado, lo que generó un despliegue operativo de emergencia por parte de las autoridades para intentar restablecer el orden y la seguridad en la zona.
Fuentes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) confirmaron que los narcobloqueos se desataron tras un fuerte enfrentamiento entre elementos militares y civiles armados. Hasta el momento, los reportes preliminares de la corporación indican que el choque dejó un saldo de cinco presuntos criminales abatidos, aunque el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre estos hechos violentos.
Zonas afectadas y carreteras cerradas según el C5
Para alertar a la ciudadanía y transportistas, el Centro Estatal de Comando, Comunicaciones, Cómputo, Control, Coordinación e Inteligencia (C5) de Michoacán detalló los siete puntos donde se mantienen activos estos bloqueos carreteros que paralizan la movilidad:
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Morelia: Carretera Morelia-Jiquilpan, a la altura del Correo.
La Piedad: Carretera La Piedad-Yurécuaro (kilómetro 6).
Purépero: Carretera Purépero-Tlazazalca, a la altura de Global Gas.
Ecuandureo-Zamora: Bloqueos activos a la altura de la localidad del Colesio.
Carapan-Zacapu: Interrupción vial a la altura de la subestación de CFE.
Afectaciones directas en las localidades de Sanabria y Tangancícuaro.
El antecedente reciente: la captura de "Poncho la Quiringua"
Esta ola de violencia no es un hecho aislado en la entidad. Apenas el pasado 1 de agosto, Michoacán sufrió una serie de narcobloqueos en el municipio de Los Reyes y zonas aledañas. En aquella ocasión, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó que el caos fue provocado por la captura de Alfonso Fernández Magallón, alias "Poncho la Quiringua".
Este individuo, señalado como líder del Cártel de los Reyes, contaba con una orden de aprehensión por privación ilegal de la libertad y motín. Su nivel de peligrosidad era tal que el gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que permitiera su captura, debido a los graves cargos por narcotráfico que enfrenta en aquel país.